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Análisis Warhammer online: Age of reckoning

Artículo para Rincongamer

No es nada fácil analizar un MMORPG. Dada su naturaleza, el verdadero cometido de este tipo de juegos es perdurar el mayor tiempo posible en activo seduciendo a la comunidad de jugadores, de forma que aunque un título cualquiera tenga posibilidades de juego online para alargar su duración, su idiosincrasia es totalmente diferente a la que pretenden plasmar los desarrolladores en los mundos persistentes.

Nadie duda de la hegemonía total y absoluta de World of Warcraft en este campo durante los últimos años. Una apabullante campaña de marketing unida a una exquisita jugabilidad y equilibrado planteamiento propio de la gente de Blizzard ha colocado el listón demasiado alto para la mayoría de sus competidores. Es ahora, tras muchísimos meses de espera cuando Warhammer Online llega a nuestros ordenadores. La idea de aunar una de las franquicias más conocidas y ricas de la fantasía épica con un equipo de desarrollo de la talla de Mythic, con un enorme historial en el campo de los juegos online. Esto ha hecho que muchos pongamos nuestras esperanzas en este proyecto, y tras una temporada puliendo detalles en la fase beta podemos analizar ya el producto final.

Aunque pueda sobrar una introducción al respecto, hay que mencionar que Warhammer Fantasy es uno de los juegos de miniaturas de Games Workshop, la compañía más importante y con mayor historial del sector. En él, los jugadores realizan batallas entre ejércitos representados con miniaturas de metal o plástico, y gracias a un detallado y profundo reglamento se pueden realizar toda clase de estrategias a la hora de batir a nuestros enemigos.

La esencia del juego de mesa ha sido extrapolada hacia un MMORPG con todo lo que ello conlleva, por lo que a la hora de analizar el título minuciosamente veremos que aunque el trasfondo y los personajes están totalmente basados en su homónimo de tablero, se han tenido que realizar ciertas modificaciones a la hora de equilibrar las facciones, razas y clases, por lo que ciertos personajes no serán del todo iguales a los que se basan. Aun así, esos pequeños cambios solo serán percibidos por los verdaderos seguidores de la franquicia, y ni mucho menos aportan nada negativo al juego.

Las diferentes razas y un objetivo común:

Las seis razas representadas en Warhammer Online (WAR a partir de ahora) están emparejadas en tres zonas juego bien diferenciadas en el mapa global, aunque podremos viajar de una campaña a otra sin ningún problema. Estos son, imperio vs caos, enanos vs pieles verdes y altos elfos vs elfos oscuros, quedando bastante claro cuales de ellos pertenecen al bando del “orden” y cuales a la “destrucción”, siendo estos los dos bandos globales enfrentados. Han quedado varias de las razas en el tintero, como los Skaven, los no muertos, bretonia o los elfos silvano, pero suponemos que quedan reservados como incentivos para las posibles expansiones del juego que se realicen en un futuro, estando ya planificada la salida de algunos arquetipos nuevos de las razas ya existentes. A medida que progresemos con nuestro personaje podremos acceder a distintas zonas con diversos desafíos acordes a nuestro nivel, en lo que se denominan grados ó “tiers”. Hay 4 tiers por campaña, a su vez divididas en dos áreas salvo la de nivel 4 que lo conforman más al estar incluidas las grandes capitales de cada reino, estando todo interconectado pero hasta cierto punto delimitado de forma que vayamos descubriendo poco a poco las nuevas áreas. Aun así, nada impide que con nuestro personaje de nivel 1 podamos recorrer absolutamente todas las zonas. Otra cosa es que los enemigos que nos encontremos nos dejen avanzar.

Cada una de las razas posee tres o cuatro arquetipos diferentes, siendo un total de 22, más que suficientes para dar variedad al jugador y que éste pueda encontrar su tipo preferido. Los clásicos conceptos de los MMORPG están contemplados en el listado, pudiendo encontrar “tanques”, “sanadores”, “conjuradores” y demás farándula del juego online. Quizás, y dada la inevitable comparación con WoW, hay que tener en cuenta que la idiosincrasia de enfrentamiento en WAR es algo diferente a éste, ya que aunque nos podamos enfrentar con nuestro personaje a cualquier tipo de situación, existirán algunas más aptas que otras para según que cometidos, por lo que por ejemplo, un enfrentamiento directo entre un pastor de garrapatos y un enano rompehierros da pocas posibilidades de victoria al goblin, en igualdad de condiciones. Aquí se fomenta el juego en grupo, por lo que lo que impera a la hora de resolver misiones y batallas es jugar las cartas correctamente y que cada tipo de personaje actúe acorde a sus habilidades. Y la variedad de situaciones es cuanto menos, enorme…

Misiones personales y públicas:

¿Qué sería de los RPGs de cualquier tipo sin las quests? Misiones automatizadas en las que personajes no jugadores nos envían a realizar búsquedas y encargos a cambio de unas monedas, algún objeto en concreto y un buen puñado de experiencia. En WAR hay cientos de ellas, casi imprescindibles para poder subir de nivel nuestro personaje con cierta velocidad. La gran mayoría se basan en derrotar a un número determinado de enemigos, encontrar una serie de objetos o simplemente hablar con un PNJ en concreto. Gracias al diario podremos tener control sobre las que tenemos activas y el avance de las mismas. Igualmente, en el mapa de juego podremos ver el área delimitada donde se desarrolla cada quest, por lo que en ningún momento nos veremos saturados de encargos y tendremos un control total y absoluto sobre ellos.

Las novedades en este campo residen en las misiones públicas. Sus objetivos suelen ser similares a los de las personales solo que a gran escala, ya que al entrar en la zona donde se desarrolla una quest de estas características, podremos participar en ella directamente. Suelen estar divididas en diferentes fases, siendo las últimas imposibles de realizar si no es colaborando con otros jugadores que estén realizando la misma misión en ese momento. El colofón suele ser el enfrentamiento con un enemigo poderoso, cuya muerte nos compensará en forma de bolsas de tesoros. La gracia de todo esto es que al terminar la misión veremos nuestra posición en un ranking de acuerdo a nuestra participación en ella, por lo que los primeros clasificados serán los que reciban los premios más suculentos.

Reino contra reino:

Warhammer es un juego basado en batallas de enormes ejércitos. Aunque posea un rico trasfondo y cada raza y personajes posea un enorme interés argumental, hay que tener claro que el verdadero corazón de la franquicia es la batalla, la lucha constante y las ansias por alcanzar la victoria. La gente de Mythic lo ha tenido en cuenta y los espeluznantes enfrentamientos masivos entre facciones están magistralmente introducidos y reflejados en su creación. El mundo donde se desarrollan nuestras aventuras está en guerra permanente, y nada más comenzar a jugar nos encontraremos en un área asediada por enemigos.

Muchas zonas del mapa estarán en constante puja por la conquista del terreno, son las llamadas campañas. En ellas existirán una serie de puntos clave que podrán ser conquistados por ambas facciones. Si uno de los bandos conquista todos los puntos conflictivos del área, habrá conquistado la zona y les pertenecerá durante un tiempo. Esto se verá reflejado con unidades de dicho bando patrullando la zona, por lo que el interés por recuperarla no se limitará al mero disfrute de la reconquista, sino que puede que en esa área existan misiones o vendedores a los que no podremos acceder hasta que la recuperemos, por lo que el mundo está en constante cambio según lo que haga cada uno de los bandos.

El climax de este concepto llega con la posibilidad de conquistar la ciudad principal de cada una de las razas si conquistamos un número determinado de áreas con anterioridad en las zonas de grado 4. Esto conllevaría la pérdida durante un buen puñado de horas del núcleo social y activo de dicha raza, y la imposibilidad de viajar y realizar cualquier gestión dentro de ella por parte de sus habitantes, que tendrán que conformarse con un improvisado campamento de batalla hasta que la ciudad haya sido recuperada. Además, durante ese tiempo, el enemigo podrá realizar quests y entrar en mazmorras que de otra forma sería imposible llegar.

Independientemente de todo esto existen las instancias, zonas ajenas al mundo donde podremos realizar enfrentamientos cerrados entre grupos de jugadores. Para ello, en cualquier momento podremos alistarnos a dicha misión y hacer cola hasta que de comienzo una de estas características. Nuestro personaje y el resto de los inscritos serán teletransportados a un área delimitada y tendremos que realizar diversas tareas propias de los FPS, como capturar la bandera o alcanzar una puntuación determinada aniquilando enemigos.

Todas estas actividades harán que ganemos puntos de victoria y de reputación (que explicaremos más adelante), de forma que todas las actividades que realicemos, ya sean misiones públicas, personales o enfrentamientos reino vs reino, harán que nuestra facción se anteponga a la otra, lo que dará ventajas temporales en forma de aumento de nuestras características así como tratos de favor con comerciantes y otros PNJs. El espectáculo está garantizado.

Especializando a nuestro héroe:

El nivel máximo a alcanzar por nuestro personaje es el 40. Muchos de los jugadores “hardcore” que dediquen diariamente largas sesiones de juego podrían alcanzar ese tope en poco tiempo, pero en Mythic piensan en todo, y la progresión del jugador no se limita a ese baremo.

Existe otra senda de niveles que tan solo adquiriremos en los modos de reino contra reino, donde a medida que derrotemos adversarios de facciones enemigas iremos subiendo rangos progresivamente. Los niveles en reputación nos permitirán aumentar nuestros atributos acudiendo a un instructor. Dichos atributos son puntos de vida, puntos de acción, fuerza, resistencia, heridas, iniciativa, habilidad de armas, habilidad de proyectiles, inteligencia y fuerza de voluntad. El aumento de estos otorgará bonos permanentes a nuestro personaje, teniendo cada uno de ellos un cometido diferente, y su elección dependerá del arquetipo que hayamos escogido. Así, los magos necesitarán puntos de inteligencia o fuerza de voluntad para mejorar sus conjuros, mientras que los guerreros que practiquen el cuerpo a cuerpo constantemente requerirán de fuerza, resistencia y un buen empujón de puntos de vida.

Por otro lado, cada personaje podrá especializarse en cualquiera de las tres sendas diferentes de que dispone cada arquetipo, lo que hará que cada jugador pueda adecuar su estilo de juego según sus preferencias.

La otra forma de potenciar nuestras habilidades será obteniendo equipamiento que aumente nuestras características en forma de armas, armaduras, colgantes y abalorios, que obtendremos al realizar quests, aniquilando enemigos o comprándoselas a un mercader. Dichos objetos siguen el ya estandarizado esquema de “objetos comunes”, “raros” y de “élite” representados con distintos colores. Quizás puede dar la sensación de que no existe demasiada variedad en cuanto al equipo que se puede conseguir y su representación física, pero hay que recordar que estamos ante un juego basado en una franquicia, con unos personajes definidos que deben asemejarse a las miniaturas de Games Workshop, por lo que no veremos a un Cazador de brujas con una alabarda y armadura pesada, sino que se atendrá a diferentes variantes de su espada, escopeta y armadura ligera a lo largo de toda su progresión.

Además, se ha potenciado la fundación de gremios y sus posibilidades, ya que estos también podrán subir de nivel a medida que aumente su número de miembros y estos consigan logros en sus aventuras. Las ventajas van desde la posibilidad de utilizar bancos y casas de subastas privadas para sus miembros hasta ayudas en combate haciendo uso de estandartes que aumentan nuestras características temporalmente.

Representando la batalla:

WAR luce visualmente impecable. Los modelados de los personajes están minuciosamente detallados, así como los escenarios que recorremos, cuya ambientación está totalmente vinculada con el área que representa, desde las playas y lúgubres bosques asediados por el caos pasando por las majestuosas edificaciones élficas, los cochambrosos dominios de los pieles verdes o las impresionantes capitales de cada reino. La variedad de paisajes es bastante grande.

Los requerimientos técnicos del juego no son excesivos, y el único requisito fundamental a la hora de jugar con un rendimiento óptimo es un par de gigas de memoria ram como mínimo así como una tarjeta gráfica no muy desfasada, ya que la carga de texturas es bastante grande. Aun así, con las opciones puestas al mínimo sigue luciendo bastante bien, pero no disfrutaremos del verdadero espectáculo visual que WAR es capaz de ofrecer.

La comunidad hispana:

Al publicarse este artículo, no hace ni un mes que salió WAR a la calle. Actualmente existen tres servidores hispanos a nuestra disposición. Montañas Negras fue el primero que se creó, y a los pocos días de funcionamiento completó su aforo, por lo que existe un segundo servidor, el llamado Bilbali, donde comienza a haber una considerable afluencia de jugadores. Estos servidores son llamados “core”.

Una de las características más criticadas del juego es el hecho de que en estos servidores no podemos realizar PvP abierto en cualquier zona del juego, sino que fuera de las zonas delimitadas para tal efecto no podremos cruzar nuestras espadas con el enemigo salvo que exista consenso por ambas partes y activen dicho modo. Por esto, podremos recorrer sin ningún miedo zonas controladas por el enemigo sin que puedan atacarnos, por lo que ese componente de riesgo a la hora de explorar el mundo se pierde para desgracia de muchos. Otra de las limitaciones es que no podremos acceder a áreas PvP que no se correspondan a nuestro nivel, y si lo hacemos nos convertiremos en una debilucha gallina, pudiendo ser pisoteados sin dificultad por cualquier enemigo que se nos cruce. Si por ejemplo nuestro nivel está entre el 11 y el 23 se supone que tendremos que realizar misiones y combates reino contra reino en la zona tier 2, y si se nos ocurre acercarnos por el tier 1 y entrar en la zona PvP sufriremos estas consecuencias.

Toda esta parafernalia tiene la misión de evitar las actividades de los molestos “player killers”, jugadores de alto nivel que merodean las zonas de personajes más débiles en busca de presas fáciles. Como existen diversas opiniones al respecto existe un tercer servidor hispano, el llamado Vórtice, donde no existe ninguna de estas limitaciones, por lo que los veteranos de los MMORPG podrán jugar con total libertad.

Quizás de momento se echa de menos algún servidor de rol en español para que los jugadores puedan interpretar a sus personajes y dar vida al juego, pero suponemos que con el tiempo y un mayor número de gente suscrita al juego comenzarán a florecer más servidores. De todas formas nada impide que podamos entrar a servidores de otros idiomas si así lo deseamos, donde ya existen algunos de roleo.

Lo que hay que aplaudir es el fantástico soporte que están dando a la comunidad la gente de Mythic y GOA, escuchando todas las quejas de la gente y mejorando constantemente el juego, habiéndose publicado ya tres parches desde la salida del título con diversas modificaciones y arreglos que mejoran cada vez más la experiencia de juego. Además, y como antes se ha mencionado, ya han sido anunciadas para estas navidades dos nuevos arquetipos de personaje, por lo que de momento el futuro resulta prometedor. Y más cuando a pocos días de cumplirse su primer mes de vida, ya se está alcanzando el millón de jugadores suscritos.

Conclusiones:

Con WAR hemos descubierto una gran alternativa a la actual oferta de MMORPGs que existen. Aunque su sistema de juego esté mayormente orientado al PvP, cualquier jugador podrá encontrar lo que busca dada la variada oferta de diversión que es capaz de ofrecer. Solo falta ver la respuesta de la comunidad de jugadores a largo plazo para comprobar si va a llegar a asentarse como un exponente del género, aunque todo apunta que así será.

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  1. DaniD
    octubre 21, 2008 a las 2:00 pm | #1

    Estoy rallando el suelo con los dientes. Pero estoy enconmendado a la crianza de mi garrapato… Bueno, de todas formas lo mismo… lo mismo… YO TEROOOOOOOOOO

  2. octubre 22, 2008 a las 12:14 am | #2

    Excelente artículo, si señor.
    No soy un gran entusiasta del PVP, pero he de reconocer que hasta ahora WAR ha sido la única alternativa seria y competente a World of Warcraft.
    A día de hoy, estoy profundamente agradecido al equipo de Blizzard por haber implementado la última versión del parche para WoW y haberlo publicitado de la manera en que lo ha hecho. No solo se han llevado a un porcentaje elevadísimo de jugadores que apenas muestran un mínimo interés por el juego al que dedican su tiempo, sino que han conseguido acabar con las colas de acceso a Montañas Negras, el server en el que duermen mis pjs. :)

  1. mayo 29, 2009 a las 4:49 pm | #1

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