Tutorial de pixel art y animación casera (I)
El dibujo al píxel es un coñazo de cojones, hay que tener eso claro. Lo que en un principio era la única forma de realizar gráficos resultones utilizando los limitados recursos de los ordenadores y consolas de hace años ha acabado convirtiéndose en el sumun de la añoranza de unos tiempos mejores. Muestra de ello es la cantidad de juegos que salen últimamente y que utilizan esta vertiente artística de forma premedita y con alevosía con la intención de atraer al público haciendo uso tan solo del tufillo old school que desprenden.
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Por motivos que no vienen al caso he realizado una pequeña animación artesanal de un señor corriendo, y he pensado en compartir con vosotros mis humildes conocimientos en la materia para que respetéis a esos artistas de la baja resolución y os compadezcáis de esos problemas de túnel carpiano que han afectado a tantos animadores en su agotador cometido..
Odio todo esto
Internet es una herramienta que amplifica el ego del usuario. El hecho de poder meditar nuestras afirmaciones desde el cálido seno del hogar convierte a las redes sociales y sistemas de mensajería en un lienzo perfecto para plasmar las penurias del pueblo sin el pánico escénico y tendencia a la precipitación tan propia de la sociedad en la que vivimos. Desde que el gran público se abalanzó a la red de redes al ser censadas como “algo que está de moda” hemos visto cómo florecía una retorcida y desdibujada subcultura tecnológica de masas donde cualquier tribu social o tendencia underground tenía cabida, dando rienda suelta a la difusión de los rasgos distintivos y defectos de cada uno de manera amplificada.

La web 2.0, una ventana al resto del mundo, información instantánea entre dos puntos cualesquiera del globo, interacción social en pos del desarrollo, la tolerancia y la globalización. Todo esto está muy bien cuando un becario escribe un artículo en el 20 minutos sobre nuevas tecnologías, pero al final, el verdadero sustrato sobre el que se sustenta el uso que hace la gente de sus líneas ADSL se basa en paridas, paridas de proporciones épicas que han copado la red hasta el punto de tapar y esconder aquellos pequeños retales que son verdaderamente interesantes, amén de desaprovechar una poderosa herramienta de cara a la creatividad y el desarrollo personal.
Escudriñando Singularity
Hablemos del mestizaje. Coger ideas de un lado y de otro para dar como resultado un producto que aunque aparentemente carezca del factor sorpresa, el mero hecho de aunar ingredientes que hasta ahora no han sido mezclados ya es de por sí una novedad. Singularity bebe de esta idea. Todo huele a visto, a sobado, pero la forja de este carismático batiburrillo tiene un algo especial. Y es que las cosas, si están hechas desde una base afianzada y testada, ya tienen medio camino recorrido. El resto es tener algo de arte, y a los de Raven Software les sobra.

Sobre Red Dead Redemption, el western y otras divagaciones
Llevo varios días dándole vueltas a cómo escribir mis impresiones sobre Red Dead Redemption, pero cada vez que lo hago e intento elucubrar la mejor forma de acercarme a la obra cumbre de Rockstar me veo superado ante las incontables capas de información y conclusiones a las que puedo llegar dadas las enormes proporciones de lo que es capaz de aportar el juego. Tras varios meses desencantado con la industria, esto es lo más parecido a una aparición mariana para un creyente. Lo que el cine contemporáneo no ha podido gestar ha sido plasmado por un videojuego: Recuperar del olvido el maltratado género western dando como resultado una de las mayores epopeyas del mundo de los videojuegos que auna un argumento digno de un descendiente mestizo de John Ford y Sergio Leone con una dirección artística a la altura de la mejor fotografía cinematográfica.

Escudriñando Transformers: La guerra por Cybertron
Hace unos días le pegué un repaso al historial de videojuegos relacionados con los Transformers, y el balance no se puede decir que sea precisamente bueno. Tratar cualquier a cualquier producto relacionado con la franquicia con desprecio por ser simplemente “juguetes para críos” es tamaño error, y más cuando hablamos de estos juguetes ya han pasado por las manos de más de una generación y poseen un valor nostálgico de peso. Es por eso que tan solo por el hecho de que Transformers: La guerra por Cybertron sea una obra realizada desde el respeto hacia el fan acérrimo pero sin descuidar al público ajeno ya merezca prestarle un poco de atención.

La revista Sonic the comic
Ponerse a hablar de Sonic como franquicia nos daría para un montón de artículos entre el merchandising, las series de televisión y los cómics. De esta última faceta, el primer tebeo aparecido data de 1991 como un número único que promocionaba el primer Sonic the Hedgehog. Esta publicación sirvió de base canónica para que dos años más tarde, aprovechando el tirón de la segunda parte la editorial Fletaway, con el respaldo Sega UK, lanzara una revista en la que tendrían cabida historietas tanto del erizo como de otros personajes de la compañía, así como servir de escaparate para promocionar las novedades que fueran saliendo. Hablemos pues de Sonic the comic.

Videojuegos de Transformers
¡Ay, los Transformers tío, qué recuerdos! Si, si, eso de ensalzar cualquier película o serie de los 80 por el mero hecho de ser antigua está muy bien, pero a veces hay más de lo que los ojos ven (qué bien traído). Los muñequitos de Hasbro/Takara han dado de sí muchísimo a lo largo de su dilatada existencia más allá de las líneas de juguetes, ya que, además de esas fallas valencianas cibernéticas que son las películas del Michael Bay, se han producido hasta ahora nada menos que 13 series de televisión. A su vez, y como siempre pasa con estas cosas, de todo este entramado sacacuartos han salido un buen puñado de videojuegos. Demos un paseo por todos ellos a ritmo de Stan Bush.









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