Hubo una época en la que no disponíamos de éste tipo de blogs o páginas como Meristation (!!!) para documentarnos sobre la compra de uno u otro título de nuestra querida (y normalmente única) consola de videojuegos. Un tiempo en el que no podías ver videos gameplay por youtube y nisiquiera existía Hobby Consolas (Que saldría casi en el 92). Estoy hablando de principios de los 90. Los tiempos del mundial de Italia, la Expo, los Gremlins 2 o Rocky V, así a boleo. Recuerdo perfectamente el día de reyes en el que recibí mi primera videoconsola, una flamante Master System, junto con su Alex Kidd integrado en memoria y el cartucho de Sonic: The hedgehog, que yo traducía como “Sonic: El héroe”, ya que hasta que aprendimos inglés en el insti nos inventábamos las letras de las canciones en otros idiomas, como “Pisis de bridum on de nait”, también llamada “Yo tengo un novio en Hawai”.
El caso es que por aquellos tiempos, el poder adquisitivo de uno no pasaba de comprar mi numerito mensual de Bola de Dragón, un Superlopez y unos paquetes de Cheetos, por lo que uno no podía comprar muchos juegos, y más estando a 6000 pelas como mínimo. Por todo ésto, cada vez que se presentaba mi cumpleaños o un acontecimiento especial y pedía la compra de uno, surgía el ritual:

Éste rito ancestral consistía en que mi padre me acompañaba a los grandes almacenes de turno y durante un buen rato me dedicaba a mirar todas las portadas de los juegos de mi consola para ver cual me compraban, por lo que la calidad del mismo quedaba relegada a un segundo plano en pos de la pericia del grafista de turno, que como por aquel entonces en vez de mileurista sería cienmilista, pues hacía unos cagarros de portadas que no veas por tan irrisorio sueldo. ¿Quien no se acuerda de las portadas cutres de los juegos de Master System? Sí, esas con el fondo cuadriculado y un dibujo superpuesto hecho con el Paintbrush. Había auténticas moñigas que hacían que te alejaras del título en cuestion, aunque las capturas de la contraportada indicaran que el juego valía la pena. Da igual, porque sin una caratula guapa no podías cambiar juegos con tus amigos del barrio.La única referencia, aparte de dicha imagen, era la puntualización para mongolos que había en la esquina superior izquierda de la portada, indicando el género, aunque el 90% siempre ponía “Arcade” o “Action”,palabros que por aquel entonces me sonaban a turco, y que lo único que hacían era darle mayor atractivo al desconocido cartucho que se encontraba dentro.
Por todo ésto, el catálogo de juegos que reuní por aquella época se debió a más al dibujo de dichas portadas y modas del momento que a lo que realmente era. Aquí tenéis una lista de los títulos que adquirí por aquellos días gracias a ésta, por aquel entonces, extendida práctica:
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