Sprite stories (I)

Queda inagurada la primera sección fija del cotarro. El título ya lo dice por sí solo. Una tira cómica a base de sprites y una explicación acorde con el asunto. Y para empezar, vamos a tratar un clásico de los 90. Y no, no es una canción de Winghfield:

Como adivináis, estamos hablando de Final Fight, el arcade por antonomasia conocido por todos. El rey de los juegos de “peleíta por la calle”, como dirían en mi barrio. Haggar, Guy y Cody, los tres protagonistas a elegir para recorrer las calles de Metro City y rescatar a la hija del bigotudo protagonista, quien abandona sus funciones como alcalde de su ciudad para ponerse un pantalón verde con un solo tirante cual tirolés tras una noche loca para darse de tortas con los malos. Para facilitar esa tarea, llama a su yerno Cody y su coleguita Guy, quienes tras mucho mamoneo persiguiendo a la cautiva muchacha, se dan de guantazos por ella, ya que la muy fulana me lleva una falda que así la soban todos los final bosses. Con toda la razón del mundo. También es cierto que la razón fundamental para iniciar el argumento de casi todos los arcades de la época era que raptaban a la novia del prota, pero eso es otra historia. Y la cosa no acaba aquí…

Si es que no me extraña...

Si los buenos de la película parecen sacados de un sketch de La Hora Chanante, los malos no se quedan cortos. Ya de por sí entre los típicos macarras masillas que se matan con un solo combo de golpes había alguna que otra excentricidad, como Axl, con un parecido más que sobrado al del cantante que se tatúa en el brazo el logo del Telepizza. Luego estaban Big Bull y cía, que en realidad eran todos el mismo gordo pero con la paleta de colores cambiada, o Holly Wood y El Gado, pirómanos militantes de Al Qaeda. Vamos, que Metro City podría salir perfectamente en el próximo Callejeros.

Dejo los pesos pesados para el final. ¿Quién no recuerda a Andore, ese mastodonte de ropas ajustadas y chillonas con un más que sospechoso parecido a Stallone? Vamos, se hizo tan querido por todos que Capcom lo incluyó en el Street Fighter 3 y demás juegos vs. Pero hay algo preocupante en ésta compañía, y es su descarada perversión por la orientación sexual “dispersa”. Eddy E. era un final boss con indumentaria de policía sado y unas poses que ni Jorge Javier Vazquez en el Love Parade. Otro ejemplo reseñable es el de Poison y Roxy, dos shemales como dos soletes a petición de la delegación Americana de Capcom, ya que no veían correcto que en un videojuego se le pegasen tortas a una mujer por muy pilingui y desaseada que fuera, así que les cambiaron el sexo manteniendo las pintas y aquí no ha pasao nada.

Enemigos del Final Fight

En definitiva, la compañía de Osaka (Como dirían en un blog de élite) sabe darle ese toque picantón a los juegos. Y si no que se lo digan a Sir Arthur del Ghost and Goblins que al darle una galleta acababa en calzones o a Chun Li, que se le veía el asunto cuando daba una high kick.

Aunque tambien tiene la culpa el jugador por fijarse en esas cosas. Uh… ¿Por qué me miráis así?

Para postre, unas escenillas del juego para hacer memoria. El clásico nivel 2 del metro:

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