Tendencias videojueguiles

Los videojuegos, como otras tantas cosas en ésta sociedad consumista, se mueven por modas. Lo que hoy se lleva puede que el año que viene se coma un truño, pero como bien sabemos, ésto no ha sido así siempre. Hace unos años, poseer una consola era el mayor tesoro jamás concebido, un núcleo de sociedad y hermanamiento entre amigos, el intercambiar juegos, quedar las tardes para echar unas partidas o liarte a guantazos con tu vecino porque te ha perdido el cartucho del Wario Land para la Game Boy.

Actualmente algunas de esas prácticas siguen vigentes, pero todo se ha vuelto más nímio, de menor valor. Comprarse una consola ya no es una decisión fruto de la investigación en revistas y el ardiente deseo de jugar como un poseso al mayor número de títulos posible durante un buen puñado de años. Ahora las consolas más cool aparecen en la FMH y el Vogue, y la cota de edades de los jugadores ha aumentado considerablemente. En ésta década ha florecido el concepto de “casual gamer” y la subida al carro de compañías y distribuidoras para extender el mundo del videojuego a un sector poblacional que hasta hace bien poco veía éstas prácticas como “algo de frikis”. Por dios, si hasta Jesús Vazquez anuncia una consola.

El sector ha variado considerablemente, en muchos aspectos para bien, en otros, frivolizando un mercado que hasta ahora se mantenía en base al tesón de los que realmente apreciaban ésto como un arte, y ahora defienden a capa y espada lo que consideran como su legado.

En pocas palabras: Me cago en mi sobrina pequeña con su DS rosa y el Dogz y en mi vecino el cani y su adición al Pro de la Pley.

Pero remontémonos un tiempo atrás cual Delorean. Los comienzos de la relación entre consolas y tendencias sociales nacieron en la época de los 16 bits, a la primera mitad de los 90, en pleno auge de la Megadrive en España y Los Manolos en la expo. Por aquellos días Sega comenzó a fraguarse la imagen de consola molona, hecha para tí y tus colegas, y muy posiblemente, uno de cada dos poseedores de dicha máquina tenía una bomber. Megadrive era la consola del pueblo llano, de la gente de la calle. En cambio Super Nintendo era un artilugio más ñoño y geek, precursor de la llegada de los rpgs a españa, género que a los segueros les sonaba a turco, pues los máximos exponentes por aquella época en el ocio electrónico se basaban en convertir a Sonic en super guerrero y luego hacer un dibujo suyo para pegarlo en la carpeta o apuntarse en una libretilla las combinaciones de los fatalities del Ultimate Mortal Kombat 3. Títulos con una jugabilidad diferente que solo convencían a una minoría, aunque solo fuera porque el resto defendían su Megadrive a capa y espada.

Nintendo empezó a apuntar maneras. En los 90, el poseedor medio de Super Nintendo llevaba gafas y no lo llamaban para jugar al futbol salvo que faltara un portero. Era el que se compraba un paquete de Cheetos por el tazo en vez de por las patatas. Nada bueno podía salir de un usuario del cerebro de la bestia. No existían juegos sangrientos, nada más que chorradas de plataformas y juegos desos raros de subir de nivel a los que juega mi primo mayor en el ordenador. No existió aceptación social.

“¿Lo ves Kakarot?, ¡la Super mola mucho más!”

Pero eso solo fue la punta del iceberg. España es diferente (como indican las ventas de PS3 por zonas) y siempre ha sido experta en marginar las consolas que no fueran aceptadas por la mayoría. Sega pegó aquí el patinazo tanto con el Megacd como con el 32x o hasta la Saturn. Bueno, aquí y en Pekín. La gente o tenía la Megadrive o la Super Nintendo, punto. Pero tuvo que llegar Sony y su PlayStation para que el cani de a pie diera el salto definitivo a la nueva generación, distanciando más si cabe al sector jugón en diferentes facciones. Por un lado estaban los raros y revolucionarios nintenderos, que más tarde reclamarían su lugar en el trono como “gamers inteligentes”, y que disfrutaban de los títulos que les brindaba su compañía para Nintendo 64 , pero todavía faltaban unos años para que se les reconociera como herederos al trono. La cultura pley envolvió a la península en la segunda mitad de la década. Todo el mundo tenía esa consola y estaba en boca de todos, e incluso tus padres ya no decían “Niño, deja de jugar con la Sega“, ahora te gritaban “Apaga la Pley“. Inaudito.

El jaque de Sony a la industria hizo que por fín en España el videojuego se convirtiera en un elemento de ocio como puede ser… el futbol o el tunning (Iba a decir deporte y lectura, pero estoy generalizando para nuestro país). El inminente cambio de milenio trajo consigo la consagración de la industria, y muchos de los que no le hacían ni puñetero caso a los videojuegos se compraron una consola por el mero hecho de que todo el mundo tenía alguna. Algunos padres les quitaban la consola a sus hijos para poder jugar ellos e incluso muchas mujeres se vieron seducidas por algunos juegos de plataformas, rollete Croc o Spyro. ¿Pero qué está pasando?

La sexta generación de consolas llegó y el universo chorri-gamer implosionó. La pley 2 había llegado, y con ellas, el imperio Fifa e Iss Pro. La herencia genética de aquellos poseedores de megadrive que abucheaban a los nintenderos se enfatizó de tal forma que nada pudieron hacer ni GameCube ni Xbox, la diferencia en cuota de mercado era abismal, y muchos de lo defensores de Nintendo y la recien creada Microsoft tuvieron que rendirse a los pies de su majestad el sonyer de a pie, pues además de los juegos de futbol existían perlas como los Resident Evil o los Final Fantasy que acercaron otros géneros que hasta entonces solo eran aceptados por la burguesía jugona. Tal fue la rabia del resto de gamers que se produjo la que hasta nuestros días se denomina como guerra de fanboys. Radicales e hiperhormonados adolescentes que luchan por la supremacía de su consola y que escriben en los foros de Meristation. Pero todo ésto era ajeno al último peldaño de la evolución casual que iban a escalar las compañías. Por fín llegaron Nintendo DS y Wii.

Ps2 ha sido la consola que durante más años ha dominado el mercado en todo el mundo, especialmente en España, que incluso ahora que la nueva generación ha llegado ya hace bastantes meses, se niega a abandonar el podio de ventas, más que nada porque la cifra de consolas que hay ahora mismo en la calle es mareante, y los beneficios latentes todavía bastante grandes, pero se han encontrado con un digno rival que ha abandonado totalmente sus principios aunque sea de forma totalmente involuntaria. Nintendo ha vuelto!

“El gato de un sonyer”

Ahora Wii y Nintendo DS, los bisnietos de aquella añeja Super Nintendo que solo disfrutaba una minoría que entendía bastante de videojuegos era capaz de competir e incluso superar a PlayStation, pero su mercado ha cambiado por completo. Niñas en edad de biberón, muchachas que hasta entonces odiaban a sus novios por su adición a los videojuegos y ancianitos con ganas de probar cosas nuevas han disparado las ventas en consolas, y junto a ellos el concepto de casual gamer se abre al gran público. Pero con los casual gamers llegan los casual games. Llegó el mercado de los juegos acabados en Z (DogZ, CatZ, ProstitutaZ…), de las movidas de entrenamiento mental y los juegos para toda la familia que requieren del uso de algún periférico (Eye Toy, SingStar). Todas éstas movidas de momento no han afectado a los gamers que han pasado su vida jugando a los videojuegos, y aunque en éste sector hay juegos de todo tipo, esperemos que no aumente el número de éstos en detrimento de los de toda la vida. Hemos cambiado canis y megadrives polvorientas con pegatinas de la Hobby Consolas por un mundo de consolas con ediciones rosa y juegos cooperativos que fomentan su uso en grupo y el mamoneo general. Sony se ha adueñado del mercado que tenía Sega para el jugador español medio, testigo que parece que poco a poco va recogiendo Wii, aunque las ventas de PS3 esten subiendo como la espuma. Pero ya se sabe como funcionan aquí las cosas, hasta que no se tenga la certeza de que el pirateo de una máquina sea factible no se lanza el mercado a por ella. Ahora las campañas navideñas hacen estragos, y la gente compra consolas como el que se compra un periquito, pa tenerlo ahí en una esquina. Dicen que las ventas en videojuegos se han duplicado en 2007, pero me temo que solo se trata del juego que compra alguien junto a la consola para poder utilizarla, y que posiblemente, no se haga con muchos más aparte de ese.

“No al abandono de consolas”

No sé cómo acabará ésta historia o si afectará de alguna manera al sector. Es encomiable la labor que han desempeñado las compañías y distribuidoras para hacer de los videojuegos un elemento fundamental en el ocio por encima de la música o el cine, ¿pero a qué precio? ¿El éxito de juegos de producción barata afectará de alguna manera a las grandes producciones? ¿Se convertirá todo ésto en una vorágine de consumismo que consagrará el mercado? ¿Ganará Karmele Marchante ésta edición de Supervivientes? Qui lo sa

Nota: Los contenidos aquí vertidos son mi opinión personal, además de exponer todos los datos de forma caricaturizada. Existen jugones de todo tipo y para todas las consolas. Que no vea a algún sobrao posteandome improperios y palabros con “k” pues no es esa la intención.

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7 comentarios

  1. Pedrazo de post. :)

    Yo soy de los de la Megadrive, aunque yo iba más a los juegos de deportes, que ya que no los práctico en la realidad… X-D

    Y hoy en día soy una anti$ony declarado, ya que han convertido a los videojuegos en un negocio y ahora ganan los que van solo a vender lo más bonito, cuando antes vendía el que se lo montaba mejor para atraer a los jugadores, e incluso cada uno abarcaba un mercado que se veía hasta en el estilo de las campañas publicitarias de cada uno.

    Ahora prefiero a Nintendo que es una compañía, que como todas va buscando ganar dinero, pero sigue sacando las cosas pensando en agradar al jugador no en hacer lo más bonito y espectacular.

    Aunque he de reconocer que antes que la Wii me pillaría una 360 (la plei esta descartada de antemano) solo por poder disfrutar el SEGA Rally con la jugabilidad de siempre pero con gráficos de ahora y también poder jugar al Bomberman Live. O:)

    Aunque se que eso no ocurrirá hasta dentro de un buen tiempo, así que de mientras a seguir exprimiendo mis maquinones como son la Master System, la Saturn o la NES. ;)

  2. Muy buen post.Yo soy de Sega y mucho más de mi querida Megadrive.Estoy de acuerdo con Jumas,las compañias ahora solo piensan en sacarle el dinero a nosotros los ilusos que vamos como locos a comprarnos el último juego que ha salido porque los críticos dicen que es bueno para despues jugarlo y darte cuenta de que te han estafado.Antes no pasaba eso,antes un juego divertía y entretenia lo que ahora no hacen ni la mitad de los que sacan.

  3. […] Pero centrándonos en el tema que nos ocupa, una gran parte de lo que se veía estaba relacionado con los videojuegos, aparte de los disfraces de la peña y las figuritas diversas pertenecientes al mundillo, tuvieron lugar en el salón multitud de torneos de diferentes juegos y plataformas. Aunque me resulten un poco chocantes algunas tendencias juveniles actuales y la excesiva “orientalización” de su cultura, hay que darles la enhorabuena por el gusto gourmet a la hora de jugar. Aunque existían los previsibles torneos de Pro Evolution, Halo 3, Guitar Hero o DDR (siento fan acérrimo de éstos dos últimos), por ahí se veía funcionando alguna que otra Dreamcast con el Street Fighter 3 o el Puyo-Puyo Fever y si me apuras hasta una Saturn con el Bomberman. Los stands de Wii y las consolas con Smash Bros Melee estaban a reventar, cosa normal, porque los aficionados al anime son más de Nintendo, de los que de niños tenían la Super en vez de la Megadrive, como ya comenté. […]

  4. Muchas gracias GuyBrush, tanto tu nick como el nombre de tu blog hacían que se mascara la tragedia, y así ha sido, tu blog tiene grandes puntos. Los posts de los banners y las pelis falsas me han sorprendido. Un saludete!

  5. No os encabronéis, que esto de la casualización es lo mejor que le ha pasado a la industria. Que cada vez haya más gente que se vicie, aunque sea a juegos como cooking mama, es muy positivo porque al menos uno de cada diez de estos nuevos jugones irá más allá de los juegos casuales y consumirá juegos más hardcores. Y con más consumidores, más fuerte será la industria y más tipos de juegos podrá lanzar al mercado. Yo esto lo veo muy parecido al cine: las pelis comerciales no han matado a las pelis de autor, e incluso me he sorprendido disfrutando a saco con algún juego casual como el Klax, o el… ¡TETRIS! (Con lo que quiero decir que, en el fondo, juegos casuales los han habido siempre).

    Por cierto, ¿qué es un juego casual? ¿Juegos cutres tipo Dogz, para todas las edades? ¿Juegos personalísimos como Echochrome? ¿Juegos a los que mucha gente se vicia casi exclusivamente tipo Pro, Call of Duty? Difícil cuestión…

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