Joysticks, pads y demás churriféricos

Hay que ver lo poco que apreciamos algunas cosas que son de lo más esenciales en nuestra vida diaria. Nadie echa cuenta de sus dientes hasta que se le pica una muela y ve las estrellas hasta al comerse un San Jacobo, o de su culo hasta que te jodes el coxis y no puedes ni sentarte. Con los pads pasa lo mismo, no los cuidamos hasta que se nos fastidia uno enmedio de una sesión nocturna y te quedas colgao. Nuestra experiencia de juego está mediada por el buen funcionamiento del aparato en nuestras manos, produciéndose una dulce simbiosis en las yemas de nuestros dedos. Como diría Roy Batti:

“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais… pads de ps2 en el Cash Converters con una tirita en el L1 para que no se caiga, he visto mandos deMaster System dando descargas eléctricas en casa de mi vecino Pedrito… todos esos momentos se perderán, como Xbox defectuosas…”

“Hey nene, enseñame tu Nunchuk”

Voy a remontarme al principio de mis tiempos jugones. Como ya comenté, mi primera máquina fue un flamante Zx Spectrum+, de los que no traían ni la cinta ni el menú ni porras, aunque al menos no era como el de las teclas de goma que casi parecía un cacharro de esos en plan “mi primer ordenador”, que al pusar las teclas sonaba un pollo o una vaca. Me crié jugando a un sinfín de títulos con la añeja configuración OPQA, madre de la actual disposición de nuestras manos en las teclas WASD, que aunque útil, siempre me ha hecho la puñeta porque soy zurdo y me jodo el meñique cada vez que voy a pulsar la barra espaciadora. Nunca había echado de menos un joystick de esos que salían en las revistas, pero mi tío (el que más tarde me regaló su Commodore), me compró uno, aunque sinceramente, éste no era como los que salían en esos anuncios.

“El poder en mis manos”

Ésta mezcla entre jostick y arma de pistolero me ha hecho más callos en los dedos que el mismísimo pad de mi GP2x, el cual debía ser un instrumento de tortura en el medievo y ponían a los condenados jugar al King of Fighters 98 en dicha máquina en vez de cortarles directamente la mano. Para colmo de males, el cacharro éste yo no sabía por donde meterlo, así que como no tenía ni pajolera idea del asunto, me tuve que recorrer las tiendas de mi ciudad para enterarme de que tenía que comprar un cacharro adicional para enchufarlo, el llamado interface Kempston, cuyo nombre me sonaba porque siempre salía en los menús de todos los juegos a la hora de elegir el control. La cosa consistía en un mamotreto que se conectaba por detrás y que ejercía de conversor. Un trasto a la altura del 32x en cuando a tamaño y utilidad.

Años más tarde el mando pistolero (llamado Phaser One) me sirvió incluso para conectarlo a la Master System cuando jugaba a dobles porque solo poseía un mando. Eso sí, el segundo “player” se tenía que joder y no lanzar granadas en el Secret Command, ya que solo tenía un botón! Un botón, Nen!! Si en aquella época nos hubieran enseñado el mando de la Atari Jaguar creeríamos que con él se controla el Challenger. La verdad es mi historial iba de mal en peor, porque el de Master System no es muy cómodo que digamos con respecto a su antecesor.

“Para seleccionar luchador, marque el prefijo de Cáceres”

Los 8 bits fueron la época de los pads rectangulares, todavía quedaba tiempo para que la ergonomía llegara a nuestros dedos índices. Megadrive hizo un pequeño intento con su mando de forma que podíamos agarrarlo “de canto” y operar con los pulgares, pero qué queréis que os diga, yo he sido siempre más de aporreador dejando la mano derecha sin agarrar el mando y pulsando los botones como si de un teclado se tratase, si no, ¿cómo coño voy a hacer para hacer con Ryu el salto con patada, barrido y Ha-do-ken con un solo dedo? En ese sentido siempre he sido bastante torpe, pero que se dejen de milongas los hardcore, que les cojo al Stepmanía y les doy pal pelo! La verdad es que los mandos de las de Nintendo siempre me han resultado más cómodos, y el de la Super siempre me ha sabido a gloria.

Con el pad de Master System ideé antes de tiempo el sistema Dual Shock. Era tan cazurro jugando al After Burner que un día la cruceta saltó por los aires, y el esparadrapo que le puse con forma de cruz no es que realizara muy bien su función, así que opté por pulsar directamente los terminales con los dedos, y yo no sé si es que estaba realmente fastidiao el mando y había una derivación o yo estaba epiléptico, pero cada cierto tiempo me pegaba latigazos en los dedos que no veas. Vamos, ¡que se me dormían a calambres! Como por aquellos tiempos no echaban el “Gente” ni “Espejo público” pues no sabía los riesgos que podrían acarrear situaciones así, pero en la ignorancia está la felicidad y yo podía seguir jugando.

Muchos otros mandos han pasado a lo largo de mi vida, pero especial recuerdo tengo del mamotreto que compré para mi PC… un momento, ¡si lo tengo en el altillo! Voy a cenar algo, buscar el cacharro para hacer una foteja y ahora sigo escribiendo.

[32 minutos después]

Vale, me ha costado pero lo he encontrao, y un poco más y se me cae el teclao midi en la cabeza. He aquí la maravilla de la tecnica, la gran obra de ingeniería para el jugón más experimentado: ¡La Power Station!

“El mando era extensible y ergonómico. Te sirve hasta de almohada”

Sí, es una tirita lo que tiene en ese botón, y no porque se haya caído en el recreo, sino porque tanto los botones como la cruceta son una mieeerda como el sombrero de un picador. “The powerful combat station” dice la caja, adornada con unos señores que parecen practicar artes marciales. Una mojón pa tos ellos. Yo siempre había querido un señor joystick que emulase los cabinets de los recreativos, pero como tenía poco dinero y tenía que comprarlo a espaldas de mis padres para que no me echaran la bronca pues acabé pillándolo de oferta en el Corte Inglés por unas 3000 pelas, irrisoria cantidad dados los precios que tenían los pads de marcas con solera en plan Logitek o la propia Microsoft, pero había trampa en el asunto. Intentaba jugar al One Must Fall o al Street Fighter II ese piratero que traía a Andy Bogard en vez de a Vega y nunca hubo forma, ésto se movía a donde le dab la gana, y las direcciones en diagonal eran algo utópico y misterioso. Para lo único que me sirvió fue para jugar al Tyrian y poner el turbo para no dejarme los dedos disparando y ni eso, que a veces se quedaba en punto muerto.

Muchos años después y en vista de mis penurias, mis amigos me regalaron en un cumpleaños un Wingman Cordless de éstos molones, aunque de los primeros que salieron, que no veas, 4 pilas de 9 voltios que te duraban ná y menos, una maldita Game Gear! Eso sí, ya sea Genius, Thrustmaster o supuñetera madre que donde se ponga Nintendo o Sony para hacer mandos que se quite el resto. Es más, a día de hoy uso el pad de PS2 con el adaptador usb para jugarlo en el ordenador. Si es que al final cada cosa en su sitio.

“Paco, ¿Dónde está el tercer joystick que traía la colchoneta? ¿y por qué sonríes tanto?”

Miles de pads y joysticks para todas las consolas se han creado, intentando evolucionar e innovar aunque no todos con la misma suerte. El Wiimote ha intentado poner la senda del control en otra dirección, pero dada la propia naturaleza de algunos juegos y el historial y costumbre de muchos de los que llevamos años en ésto harán que el pad clásico nunca se extinga y siga siendo el referente en cuanto a controlador de juegos se refiere.

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6 comentarios

  1. Buen artículo muy en tu estilo. ;D

    Aunque no puedo estar de acuerdo contigo en lo de los pads de la plei, ya que para mi son de los más incómodos, ya que son pequeños y para los manazas como yo son una tortura jugar con ellos, además, ya lo comenté en mi blog, que soy mas de la configuración de 6 botones en dos lineas de 3 en lugar de los 4 en cruz, que tengo un pad para el PC (Trustmaster que funciona XD ) pero con la configuración del pad de la plei (cruceta, dos setas, cuatro botones en cruz a la derecha y 4 gatillos en la parte posterior) y no hay manera, la configuracion de los 4 en cruz me traen por la calle de la amargura cuando tengo que usar 4 botones en algún juego. :S
    Se ve que mi mano está echa para los pads de SEGA. ;D

  2. Yo como en los últimos años los pads que más he usado han sido los de PS2 y Dreamcast pues ya me he hecho a los dedos, y la verdad es que 6 botones en el frontal siempre me parecieron demasiados y me hacía la picha un lío. Solo echo de menos dichos pads cuando juego a algún Street Fighter, que al final acabo pasando de los gatillos y no pego golpes fuertes con tal de concentrarme en el resto.

    El Wingman que me regalaron para PC está muy bien, pero no me acabó de convencer porque la cruceta digital era redonda en vez de con forma de cruz, y siempre me han repateado los que eran así.

  3. No he podido ‘risistirme’ con lo del mando de la Master System…y lo del After Burner…más quisiera cualquier piloto de formula 1 tener la precisión que teniamos al exarle gasofa en pleno vuelo a la avioneta…y sobre todo con ese mando ‘tuneado’…si si tuneado…como has dicho con esparadrapo…pero quien no la tuneao con fixo, con tiritas, con cinta aislante..en fin dependiendo de los recursos que teniamos a mano y el nivel de desesperación por arreglar el dichoso mando…Dos efectos colaterales: callos en las yemas de los dedos y esa pegajosa sensación de no poder separar los dedos..sobre todo si exabas mano a la cinta aislante. Un saludo raulete ;)

  4. Woh eso de las tiritas, bueno nunca he llegado a saltarle los botones al pobre mando. Por alguna razon me dan grima las tiritas asi en un mando todas sobadas aunque no hayan estado en la piel de nadie.

    Me biene a la cabeza un pad de Megadrive que acabo sumergido en pis de forma accidental. Y yo me quejaba de las tiritas. Bueno exactamente cayo a un orinal el pobre cacharro. La cosa que despues de una limpieza y varios dias dejandose secar el mando funcionaba. Eso si, crujia la cruceta un poco.

    Ese mismo mando hace un tiempo lo abri, limpie por dentro y desubri una curiosa grasilla. No, no era pis fosilizado, lo llevan todos los mandos en la cruceta. Sirve para hacerle deslizar con suavidad. Recogi toda la grasilla por ahí desperdigada y la volvi a untar en su sitio. Todavia estan para dar guerra los mandos y mi Megadrive.

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