Vivencias mortales

Todo aficionado que se precie ha tenido cuya adolescencia haya florecido durante los noventa ha tenido en algún momento de su vida contacto con Mortal Kombat. En mi caso la relación ha sido constante desde que era un criajillo ya que, aunque Capcom siempre ha sido la niña de mis ojos en esto de los 1vs1, todo lo relacionado con la obra de Boon, Tobias y compaías estaba envuelto en un halo de misterio y seducción que llamaba a voces a un prepúber deseoso de experiencias que involucren tetas y vísceras. Al menos en universos ficticios. Por eso, aquí va un repaso de lo que supusieron estos juegos durante mi infancia.

Mortal Kombat

Yo la primera vez que vi el juego fue en unos recreativos de La Vaguada en Madrid durante un viaje para ver a la familia. Desde ese momento todo cambió, el concepto de la realidad y el espacio-tiempo se plegó ante mis manitas regordetas y sudororsas, pues tenía el futuro ante mis ojos y estaba a mi alcance por 25 pesetas. Eran personas de verdad las que se pegaban, por lo que estaba presenciando el techo tecnológico en el mundo de los videojuegos sin ninguna duda, y se hostiaban con una ferocidad y ganas que ni Leticia Sabater reconduciendo su carrera.

En el 93 aparecieron las versiones para consola, y la portada de Superjuegos lo dejaba clarito, el lunes mortal había llegado a España, por lo que no dudé en pedírselo a mis padres para la Master System sin resultado alguno, pues aunque Pedro Piqueras todavía no trabajaba Telecinco y las noticias culturales de relleno en Antena 3 estaban en proyecto, la sociedad ya se había hecho eco del cirio que se montó en Estados Unidos con la salida del juego y los follones en El Congreso, por lo que mi padre, que por aquel entonces llevaba la administración de un salón recreativo en Málaga y sabía algo del tema, me dijo que tururú.

mortal-kombat-cabinet

Aún así, al final me salí con la mía, y el primo de mi primo (quien ahora toca la batería en un grupo junto a mi amigo el de la coleta y lo que te rondaré morena) recibió por su cumple aquella oda a la casquería y pasamos unas cuantas tardes pegándonos tortas y volviéndonos locos con el tema de los fatalities que luego escenificábamos cuando jugábamos en la calle en un tiempo en el que los niños no se mataban a causa de malas influencias audiovisuales para ser carne de magacin matinal. El juego molaba mucho, pero entre que faltaba Kano de personaje y que solo había 2 escenarios la verdad es que acabamos hartos de ser mártires de una conversión con recortes (el pan de cada día en máquinas 8 bits). También nos tiramos lo que no está escrito intentando hacer el truco para sacar a Reptile… cuando al cabo del tiempo nos enteramos de que no aparecía en las versiones de 8 bits.

Ese mismo año me grabaron el Doom (4 diskettes comprimidos en ARJ) y tuve la ración de violencia gratuita que necesita todo niño menor de 12 años para llegar a una madurez plena, pero eso es otra historia.

Mortal Kombat 2

Aunque el boom social se produjo con la primera parte, no es hasta su secuela cuando la saga se hace verdaderamente conocida en nuestro país, y todo gracias a esa biblia del jóven jugador que era la Hobby Consolas de primera época, de los tiempos de Yen y Nikito Nipongo, que en una maniobra sin precedentes sacó un compendio de guías de juegos entre las que se encontraba la del presente (¡y aquella del Dragon Ball Z Butoden 2 de Super Nintendo!). Ahora los gráficos parecían más ‘reales’, y ésta vez sí que pude hacerme con una versión digna de la recreativa, la de PC, donde se conservaba todo todito todo y podían sacar todos los secretos del juego. Varias preguntas estaban en el aire, ¿Cómo luchar contra Smoke, Jade y Noob Saibot? ¿Por qué cojones es tan difícil matar a Kintaro? ¿Cual es el motivo de que aparezca a veces un señor en la esquina de la pantalla gritando “Toasty”? Y lo más importante, ¿Por qué suena ese mismo sonido al principio de la canción “El gato volador”?

El jueguecito de las narices hizo que me aprendiera de memoria algunas combinaciones de los fatalities y quedaran grabadas en mi memoria para siempre al igual que un IDDQD o el truco de selección de escenario en el Sonic. Son cosas que siempre estarán en la memoria, como ese amigo gorrón que nunca te devolvió el cassete de Paco Pil que venía con un pin.

“Hoygan, ¿dnd puedo konsegir una gia para l Mortal Kombt 2? GRASIAS”

Mortal Kombat 3

Con MK3 pasó algo muy curioso. En el 95 todo el mundo estaba que no cagaba con la saga tras haberse estrenado la película y sonaba por todos lados el tema de Utah Saints como un himno a la adolescencia pajillera. En el instituto tenía un amigo que se dedicó a vender comics dibujados por él sobre la saga. A íi se me daba bien también pintar monigotes pero no llegaba a su nivel, así que como él era un poco guarreras me dediqué a entintarle y maquetarle los comics, pero claro, si calcabas eras un pringao en el cole, así que me sentía tan desplazado como Jason Lee en Chasing Amy.

“Raiden petándose a Kano”

En esa época descubrimos que los gráficos del juego se hacían con la técnica del Stop Motion, por lo que una vez intentamos hacer un vídeo con monigotes de plastilina capturando los fotogramas uno a uno quemando el rec y el stop de la cámara, movida que acabó como el rosario de la aurora porque más que mover el muñeco lo íbamos escoñando con el manoseo, por lo que cuando lo montamos en un ordenador viejuno con una tarjeta digitalizadota de esas que valían un pastizal aquello parecía más una operación de labios a Yola Berrocal que el supuesto videoclip de Toe Jam & Earl que queríamos hacer.

La verdad es que nos pasamos por el forro el juego en s, y nadie se lo compró, si acaso lo alquilamos algún fin de semana, pero no llegó a calar. Además, ¿correr? ¿Para qué hay que correr en un Mortal Kombat? ¿Y por qué han cambiado a los ninjas por esos Predators con los colores de Parchís? Lo único bueno que tenía el tema es que salía Sonya Blade y estaba interpretado por una chica playboy de época que estaba jamona, Kerri Hoskins.

Ultimate Mortal Kombat 3

Aquí se columpió un poco Midway. Resulta que en un principio Mortal Kombat 3 iba a ser exclusivo para PSX, pero eso solo duró unos meses hasta que salieron las del resto de plataformas. Unos meses después, para “compensar” y tener a todos contentos, se hizo esta reedición exclusiva durante un tiempo para Saturn, pero vamos, que es igualito al anterioro solo que con unos cuantos personajes más y alguna que otra parida como los brutalities que me hicieron aprender antes combinaciones inacabables de combos que la tabla periódica. Hablamos del año 96, y uno la verdad es que empezó a alejarse de las consolas para abrazar sin ningún pudor al mundo del PC en un año en el que llegaron a nuestras vidas cosas como Quake o Little Big Adventure, así que los 32 bits pasaron por mi vida sin pena ni gloria, al menos durante los años en los que estuvieron vigentes.

Aun así jugué mucho al MK en ésa temporada, porque mis amigos Alberto y Gabri eran unos enganchaos al juego, y pasamos tardes y tardes encerrados en un zulo que había tras la cocina de uno de ellos exprimiendo el éste juego y el Worms. Además, grabábamos un programa de radio en casette para la gente del instituto y metíamos sonidillos que “capturábamos” de la Megadrive poniendo un micrófono pegao al altavoz de la tele y luego lo metía en mi 486 y lo editaba usando el Impulse Tracker. Si vivisteis la época de la música en formato mod y los concursos de la PCManía se os estará cayendo ahora mismo una lagrimita.

“Si hubiera conocido ésto Luis Cobos…”

Mortal Kombat 4 y sucesivos cagarros

Llegados a éste punto, durante casi una década dejé éstos baños de sangre, por lo que no “disfruté” en su momento de juegos como el MK4, el MK: Mythologies Sub-Zero o el Special Forces, intentos de innovar en una fórmula de juego tan repetida como la palabra “niña” en una canción de Andy y Lucas. Mientras que Mortal Kombat 4 fue un experimento para llevar la saga a las tres dimensiones, los otros eran amagos de Beat’em up o plataformas que fracasaron estrepitosamente, sobre todo el último, ya que John Tobias se largó de la compañía a mitad de hacerlo y se armó la marimorena, así que casi se puede decir que salió el título a la calle a medias.

El caso es que no he vuelto a realizar un Fatality hasta hace poco tiempo, cuando adquirí una PS2 y me reenganché a la saga a partir del Mortal Kombat Deception, cuyo predecesor, el Alliance había por fin hecho evolucionar la franquicia de buena manera, que últimamente parecía que Midway estaba gestionada por el Pocero.

Y aquí estamos a dia de hoy, esperando a ver qué dice Ed Boon con respecto al nuevo proyecto, pues el Deception me supo a poco y la verdad, cuando juego con los colegas prefieren poner el Soul Calibur 4 para meternos galletas, pero en mi corazón siempre existirá un hueco para esos revoltosos ninjas Lin Kuei.

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6 comentarios

  1. Pedrazo repaso que te metes.

    Yo del MK solo jugué al 2 de la Game Gear, en la recreativa lo probé pero eso de cubrirte con un botón me echó para atras, yo era mas de cubrirte retrocediendo. :D

  2. Craso error, tu memoria falla:

    “o el truco de selección de escenario en Sonic 1 (arriba, abajo, izquierda, derecha, a+b+c+start)”

    Arriba, abajo, izquierda, derecha, C, A+Start.

    ;P.

  3. Acabo de probar en la gp2x el truco del sonic 1 y funciona como yo he puesto, aunque tal vez he sido engañado durante todos estos años y no era necesario pulsar el botón B. He vivido un sueño de ilusiones rotas por culpa de Yen y su teléfono rojo!

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