Los chicos malotes

Hay que ver cómo son las tendencias. Si un producto tiene éxito, intentamos sacar provecho del concepto y sus virtudes, a veces olvidándonos de la verdadera esencia que lo ha hecho famoso de por sí. En los 90, cualquier cosa que tuviera tetas o un arma de gran calibre estaba destinado a triunfar… Spiderman molaba, pero apareció Veneno, que era igual pero más fuerte y más malo. Indiana Jones molaba cantidad, pero joer, es que apareció Lara Croft y donde se pongan unas domingas en Widescreen que se quite el látigo…

Y claro, la moda de reinventar y trastocar tuvo que llegar a los videojuegos. Lo que tiene éxito se explota hasta que nos sale por las orejas, y viejos conceptos se arreglan de cara al potencial consumidor palillero y amante de las emociones fuertes. ¿No os suena ningún ejemplo? Pues hay unos pocos…

Wario y Waluigi:

Hay que empezar con el icono inconísimo de los videojuegos, menudo momento cuando a Miyamoto o vete tú a saber a qué diseñador de Nintendo se le ocurrió hacer una versión gorda, apestosa y desagradable de Mario. Sin ir más lejos, a mí Wario se me antoja como el cruce entre las palabras Mario y guarro, como decir Gogeta o Lina Morgan Freeman.

Su primera aparición fue en Super Mario Land 3 de Game Boy, y la verdad que la nueva tónica adoptada por la compañía para su saga portátil molaba cantidad, es más, es mi preferido de la trilogía clásica de Gameboy. El modus operandi del gorduno este es similar al de su homónimo pulcro, pudiendo recoger ítems que dan poderes al protagonista, así como menguar cuando un enemigo te endiña. Por el contrario, a los malos los derrota a base de hostias o culazos, por lo que cumple todos los factores de la evolución conceptual de las nuevas generaciones: Más guarro, más bruto y más fuerte.

“John Cobra y el Batu”

Desde entonces, Wario ha salido en una pila de juegos, y para qué engañarnos, su carisma deja mucho que desear cuando se quiere ir más allá de sus pedos y eructos. Para colmo tiene la nariz como un pimiento morrón, síntoma inequívoco de que el mochuelo le tira a los palomos y se infla a litronas por las tarde.

Pero la cosa no acabó ahí, y como los de Nintendo son tan originales como las cabeceras de “Está pasando”, decidieron crear también una Némesis para Luigi, pero dime tú cómo sería el momento en el que ese alma cándida delante de los directivos de la compañía dijo señalando a la pizarrita: “Y hemos pensado llamarle Waluigi”. Un templo se merece ese hombre, un templo.

Akuma (Matata):

Vive y se feliz, aunque éste centollo vivir, lo que se dice vivir, no deja a sus adversarios. Capcom lo estrenó en su Super Street Fighter 2 Turbo, que ostenta el título de “juego de la saga con nombre más largo”. Aunque muchos se creían que era el maestro de Ryu y Ken, realmente era el hermano malo de su mentor. Los hadokens que pega los echa a pares, saltando y hasta mientras se limpia el ojete. La patada giratoria va cagando leches y el shoryuken te manda a Cuenca. Además, hacía una cosa mu chula en plan teletransporte, con un ruidito parecido al que hacía el rombo ese de Evangelion cuando disparaba. Tampoco tuvo mucho tilín salvo por el hecho de que era un malo maloso, así que como éste último dato parecía que era lo que la gente pedía, pues se sacaron de la manga a Evil Ryu y Evil Ken. Y venga, desfilando.

“Campaña promocional de choque para los Playoffs de la ACB”

Más tarde, Capcom intentó dar otro paso en la evolución del concepto de “luchador que tira hadokens”, y en un intento desesperado por traer nueva sangre, se inventó a Sean en Street Figher 3, pero como el hadoken le salía muy churro, el tío tira balones de baloncesto. Ver para creer. También intentaron una versión moñona de dicho estilo con el personaje de Sakura en la saga Alpha, pero con ella se obtenía el efecto inverso al que se intenta exponer en éste artículo.

Por lo menos con Dan se ríe uno.

Metal Sonic y Shadow:

Aquí se plantea un dilema de difícil solución. ¿Cómo creas una versión chulesca de un personaje que ya de por sí es más chulo que un ocho tumbao? Pues solo queda una alternativa. Lo pintas de negro y le pones pistolas o haces una versión tecnológicamente avanzada del mismo.

El rollete de Metal Sonic no tenía como objetivo llamar la atención del jugador de forma imperiosa, ya que al fin y al cabo, no era un personaje jugable y Sonic CD ya vendía en aquel entonces por sí solo… pero fue a partir de los Sonic Adventure cuando la cosa se empezó a torcer y había que buscar otras salidas. En la segunda parte de éste apareció por primera vez Shadow directamente como personaje jugable, siendo una versión underground del erizo con patines, pelaje negro y carisma en plan “Vegeta” o cualquier personaje de anime como gilipollesco y eterno rival del protagonista.

“¡Y tú sabrás que mi nombre es Yavé…!”

Sega se fue al garete y empezó a explotar la franquicia para sacar perras hasta que llegara el agónico final. Durante el proceso se lanzó Shadow the Hedgehog, una aventura con el pollo éste por protagonista, pero ahora además de correr y saltar, se pueden matar enemigos cosiéndolos a balazos, algo digno de ver que consiguó que los segeros de toda la vida pusieran velas a Santa Esmeralda del caos para terminar con esta locura, y paree que con el proximo Sonic Unleashed se va a volver a encarrilar la cosa.

Megaman Zero:

Al pobre Megaman lo han intentado jubilar unas cuantas veces, pero es que como la gente no vea al niño vestido de azul con el casco hortera ese, acaba extrañándose, pero es que el diseño del traje compite con las mallas de un Power Ranger o la chapela de Picolo en cuanto a actualidad del diseño, por lo que hay que saber renovar la cosa sin llegar a los extremos. Pero se pasaron un pelín cuando hicieron a Zero. He aquí un extracto del diario de trabajo del diseñador de Capcom (Presumiblemente el mismo que hizo a Sean de SF3):

“Veamos, primero hay que cambiar primordialmente el traje para hacerlo modernillo. Un tintado de rojo, unos cuantos rebordes y picos y ya tenemos algo acorde con los nuevos tiempos. Otros añadidos igualmente válidos son un pelazo largo y rubio que en todo cover-art salga así en plan melena al viento acompañado de una mirada profunda y misteriosa. Pero aun así creo que falta algo… ¡Coño claro, las armas! Pero resulta que Megaman ya de por sí tiene un arma en el brazo. Ah, pues yasta, se le pone una espada.”

“En el brazal lleva un mp3 con el disco de David DeMaría”

Zero apareció como sucesor de Megaman en la saga, pero al final se decidió por ponerlo como segundón del prota en plan “colega de aventuras”, y tan solo tuvo título propio y exclusivo en una saga para Game Boy Advance.

Modernización = Mierdaca:

Estos son solo algunos ejemplos de la tendencia actualizadora compulsiva de los publicistas y diseñadores de hoy en día, a los que habría que encerrar en un armario junto a Jaime Peñafiel para que se enteren de lo que es desprestigiar a un personaje famoso. A los grandes iconos del videojuego hay que dejarlos en paz y tranquilitos, que como dicen los usuarios piratas de PSP, las actualizaciones no hacen ningún bien.

¿Qué será lo próximo? ¿Link rompiendo matojos con una Desert Eagle? ¿Un Cyber-Kratos con chupa de cuero y unas Ray Ban? Ardo en deseos por verlo.

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5 comentarios

  1. ¿Y cual será el alter-ego de Carmen de Mairena? X-DDDD

    Ahora voy a poner otra vela a santa Esmeralda del caos por que el Sonic unleches y el Sonic croniches no sean una pifia. X-DDDDD

  2. Bastante bueno, y bastante de acuerdo en que Waluigi (wtf?) y Shadow deberían estar más que muertos…con Metal Sonic ya teníamos bastante cohone’.

    Los némesis de Peach, la seta y del Chris Snake que hiciste también tendría miga…

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