The king of kong

Hacía bastante tiempo que tenía pendiente el visionado de esta película-documental. La historia de Billy Mitchell es conocida por muchos, pero tras verme el film que narra sus peripecias y las de su competidor Steve Wiebe por alcanzar el record de puntuación en el arcade Donkey Kong, se me ha encogido el corazón. Y no estoy de coña marinera esta vez. Os animo a que descubráis esta historia de fracaso, superación, envidia e injusticias alrededor de un vetusto cabinet ochentero.

El rey del Kong:

Para entender los hechos más recientes debemos remontarnos a principios de los 80. En aquellos surgieron las primeras generaciones de jóvenes que crecieron de la mano de la tecnología y los videojuegos. La sociedad juvenil tenía un regustillo a los protagonistas de El último starfighter o Juegos de guerra, fruto de esta comunión con los salones arcade y las lucecicas de colores se llegó a hacerse eco en los medios la existencia de los “hardcore gamers” tan en boga los últimos años, por lo que muchos intentaban batir records de puntuación en aquellas primeras máquinas arcade.

Billy Mitchell fue uno de aquellos visionarios plusmarquistas digitales, que logró sendos records mundiales en Centipede y en Donkey Kong, pero es a causa de este último con el que años más tarde tendría lugar el drama del que estamos hablando. Nada menos que 874.300 puntos fue la marca que logró alcanzar, además de descubrir que al llegar al nivel 22, el juego producía un error que impedía avanzar en él, tope que también descubriría en 1999 con Pac-man, siendo la primera persona en llegar al famoso nivel 256 de Pac-Man en el que habían errores gráficos en pantalla porque algún contador del juego petaba al llegar al tope de su capacidad.

“La evolución de una leyenda”

El problema de este personaje radica en que aquella hazaña no quedó como un feliz y curioso recuerdo, y se puede decir que ha tirado del carro de aquellos logros durante todos estos años, autoproclamándose como el nuevo mesías del videojuego y jactándose de que esas hazañas le han hecho llegar a ser un ciudadano modelo. La prepotencia personificada en un mindundi que se alisa el pelo con planchas y lleva corbatas con banderitas y simbologías en plan “God Bless América”. Es como ese típico vecino con el que nunca hablas y solo te saluda y da conversación cuando quiere enseñarte de forma indirecta su nueva novia, coche o IPhone, a ese tipo de gente quiero referirme.

Afán de superación:

La otra cara de la moneda es Steve Wiebe, otro americano de a pie al que no le ha ido todo lo bien que quería en la vida. En paro y con una familia a mantener, músico de vocación frustrada, con deudas, una carrera deportiva también frustrada por pánico escénico en momentos cruciales y bastantes problemas de autoestima. Un día, navegando por Internet, descubrió la existencia de este tipo de marcas en la puntuación de videojuegos, por lo que decidió proponerse una meta que le redimiese por tantos fracasos en la vida, por lo que decidió superar la marca de Mitchell. Para ello se buscó una máquina original para practicar en su casa y se tiró unos cuantos meses practicando hasta que a principios de 2005 logró superar el record establecido a 1.006.600 puntos, por lo que envió la grabación de su logro a Twin Galaxies, una especie de asociación dedicada a comprobar, validad y registrar todos los logros en máquinas arcade y existir como referencia al consultar este tipo de datos. La gente de Twin Galaxies y el círculo de jugadores hardcore del circuito profesional se ve que se les hacía el culo agua con Mitchell, por lo que a lo largo del periplo de Wiebe se ve como intentan ponerle todas las trabas posibles para que no supere al gran héroe americano. Sin ir más lejos, enviaron a un par de “sicarios” a casa de Wiebe para comprobar que la máquina y la placa del juego no estaba trucada. Bueno, pues llegaron y se enteraron de la placa de Donkey Kong que usó para batir el record pertenecía a un tal Roy Shildt, supuesto “enemigo acérrimo” de Mitchell por no aceptar los de Twin Galaxies su record en el Missile Command y superar su record establecido. Por tanto, echaron patrás el record de Wiebe, pero no sus ganas de superarse.

Poco tiempo después tuvo lugar el “Torneo internacional de los videojuegos clásicos” en la sala Funspot, en el estado de New Hampshire, lugar de peregrinación para todo aquel que quiera batir un record en un videojuego arcade de la época en un entorno acorde con sus pretensiones. Pedazo de viaje se tuvo que pegar Wiebe para asistir y así lograr el record de la máquina en vivo y en directo, donde nadie pudiera poner en entredicho sus habilidades y su record. Y así fue. 985.600 en toda la boca de Mitchell y sus “secuaces”, quien por cierto no apareció por allí tras la petición de Wiebe de hacerlo y realizar una competición de forma amistosa. Pero “el rey del kong” tenía un as en la manga. Bueno, una cinta de vídeo más bien.

“Steve Wiebe derrocando el corrupto sistema”

Casi simultáneamente al fin de semana en el que se realizó el torneo, Mitchell envió un vhs a Funspot, para que visionaran su supuesta nueva hazaña en algún videojuego. Un contragolpe totalmente preparado y premeditado para su rival, con una grabación en la que alcanzaba 1.047.200 puntos, por lo que el reinado de Wiebe fue extremadamente corto. Lo que no olía bien eran unos extraños meneos que pegaba la cinta de vez en cuando con la excusa de ser una copia del original, donde en determinados momentos la puntuación cambiaba junto al parpadeo de la pantalla con una latencia cuanto menos sospechosa. Aquí huele a muerto, pues yo no he sido!. Steve Wiebe volvió a casa con lágrimas en los ojos, mientras que Billy Mitchell recuperó su prestigio de una forma bastante rastreara y con un tufillo a timo que ni Juan Antonio Roca jugando al Monopoly.

Nueve meses más tarde los dirigentes de la asociación encargada de registrar records en el libro Guiness contactó con Twin Galaxies para incluir entre otros, el record de Donkey Kong para la edición del 2007. Wiebe no se rindió, y decidió participar en el siguiente torneo a nivel nacional para demostrar su valía en directo con la excusa e incentivo de aparecer en el libro Guiness. ¿Conseguirá superar a Mitchell y demostrar de una vez que puede triunfar verdaderamente en algo en la vida? Pues te terminas de ver el documental, que tampoco te lo voy a destripar entero…

“Los padres y la mujer de Billy Mitchell. Causa/Efecto”

Mucho más que maquinitas:

Aunque en apariencia el tema tratado peque de nimio y carente de mérito, la historia que verdaderamente se nos relata es de los triunfos y fracasos de dos personas totalmente opuestas. Una se ha auto-vanagloriado hasta el punto de creerse un ser superior por realizar un logro en el fondo tan insulso, mientras que para el otro, dicho reto supone mucho más que el mero reconocimieto, sino una prueba con la que demostrarse a sí mismo su valía como persona. Además, otras tantas vidas se mezclan en la de los protagonistas…

Así conoceremos a Walter Day, el fundador de Twin Galaxies a principios de los 80, un viejo músico bohemio que un día decidió dedicarse al arbitraje y gestión de este pequeño microuniverso y aún a día de hoy, solitario y anclado en los 80, trabaja en la web de Twin Galaxies recogiendo y archivando los records que le manda gente en vídeo desde todas partes del mundo. O a Doris Helf, una anciana que recorre todas las competiciones intentando realizar el record mundial jugando al Q-bert.

“El año que viene nuestra Chirigota saldrá triunfadora”

La obra:

Este documental de 1 hora y 23 minutos fue estrenado en Estados Unidos en enero de 2007 en tan solo cinco cines, pero dado el relativo éxito que obtuvo (dadas sus escasas pretensiones), acabó mostrándose en 39. A principios de este año ha aparecido en dvd, y casi puedo asegurar que jamás la veríamos distribuida en nuestro país. Por suerte, ya se pueden encontrar subtítulos en la red, por lo que su localización es bastante fácil por los canales habituales.

Cualquier aficionado a la cultura electrónica o a la historia del videojuego debería visionar la cinta, pues además de ser un interesante recorrido por este curioso y desconocido mundo, seremos testigos de una historia que posiblemente refleja a pequeña escala muchos de los tópicos generalizados de nuestra sociedad en cuanto al estatus social, el afán de superación o la ambición desmedida.

¿He dicho yo este último párrafo?

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4 comentarios

  1. Muy interesante PERO DONDE ENCONTRARLO Y COMO SE LLAMA DICHO DOCUMENTAL?

    Si el Dvd no esta licenciado en España puedes poner en enlace para la mula no?

    Saludos

  2. El documental es buenísimo, yo lo vi hará cosa de un mes y no defrauda. Lo primero que piensas tras verlo es ¿Cuánto me haré yo al Donkey Kong? Pero cuando acaba la peli lo único que quieres es hackear la web de Twin Galaxies o partirle el careto a Mitchell.

  3. Despues de ver este documental, por pura curiosidad acerca de este mundo (que desconocía, sinceramente), solo tengo que decir una cosa.

    Creo que en realidad se aprecía quien es el ganador y quien el verdadero perdedor de toda esta historía.

    Mitchell es una consecuencía de sí mismo, un payaso que simplemente alardea de su enorme ego sin demostrar nada (la escena donde Steve le saluda mientras juega y Mitchell y su mujer pasan de largo y dejan caer que pasa de hablar con ciertas personas, lo dice todo). Steve es un tio simple, un tio que solo intenta superar un propio reto, sin que se lo reconozcan. Sin dejar aparte al lameculos de Kuh (pienso que no podría tener a ese tio al lado más de 3 minutos sin perder los estribos y partirle la cara).

    Un saludo y gracias por la recomendación.

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