Escudriñando Brütal Legend

George Lucas decía en una entrevista que el sonido y la música son el cincuenta por ciento del entretenimiento en una película, afirmación que comparto y me atrevo a asociar también a los videojuegos. Una ambientación sonora adecuada hacer que la experiencia de juego varíe por completo, máxime si tenemos cierta afinidad con lo que escuchamos. Resulta que la última genialidad de Tin Schafer bebe de esa idea, y es que salvando aquellos juegos en los que interactuamos directamente con la música, pocos títulos juegan con tocar tanto la fibra sensible en ese ámbito. Y es que el buen rock y heavy metal de hace un par de décadas es una baza que si nos convence, nos tiene a los pies de este Brutal Legend.

Los tiempos de Lucasarts quedan muy lejos, pero Tim Schafer no se aleja de sus principios. Tras una carrera dedicada a las aventuras gráficas, probó suerte con otros palos desde que fundó su propio estudio, Double Fine Productions, donde ya pudimos ver que el humor y genialidad marca de la casa puede aplicarse a casi cualquier cosa, primero con esa gran aventura que supuso Psyconauts y ahora con este auténtico popurrí de géneros que tenemos entre manos.

La carta de presentación deja a cualquier aficionado de la buena música completamente deslumbrado. Con un personaje protagonista interpretado Jack Black y unos invitados del renombre de Ozzy Osbourne, Rob Halford o Lemmy Kilmister, las intenciones están bien claras, ser un homenaje a esa música y los hábitos de promovían todos esos grandes como Kiss, Black Sabbath, Motley Crue y demás leyendas del metal.

“Jack Blackeddon!”

No me queda más que aplaudir una propuesta así. En estos tiempos tan conservadores es de agradecer recurrir a fuentes menos trilladas que las habituales, aunque quizás podríamos hablar de una interesante estrategia aprovechando el auge del rock de la vieja escuela en los videojuegos con tantos Guitar Hero y demás simuladores con instrumentos de juguete. Mis gustos musicales suelen repeler automáticamente cualquier cosa que tenga menos de quince años de macerado, por lo que he recibido con los brazos abiertos un juego que utiliza la música que suelo consumir asiduamente como caballo de batalla, y es que ya estaba un poco harto de que la ambientación sonora de casi todos los juegos tirara por el rap, el hip hop y la música electrónica como ganchos de irreverencia y afinidad con el consumidor. Vamos, no me jodas, donde se ponga Kickstart my heart que se quite lo demás.

“El Ozzy sanote de un mundo paralelo”

Hablando del juego en sí, es bien sabido que no ha recibido muy buenas críticas dada la expectación que estaba causando. Siempre estamos buscando innovación y nuevas experiencias jugables, y cuando nos las topamos, añoramos las paridas de siempre. Me estoy refiriendo al hecho de que la propia demo del juego vislumbraba un juego de tortas del montón, y todos se frotaban las manos por echarle el guante. Resulta que esa suposición acabó a medias, y al final una forma aproximada de definir Brutal Legend podría ser la de un sandbox con un cierto componente de exploración y misiones que alternan y cohesionan el hack and slash con una estrategia en tiempo real bastante simplificada. Cágate lorito.

Sin ningún tipo de prejuicios, me hice con el juego atraído fuertemente tanto por el hecho de pertenecer a la escuela Schafer como por valerse de una ambientación que me ponía cachondón, y he agradecido enormemente esa desilusión del público general por no ser otro juego más del montón, pues gracias a ello he vivido una experiencia diferente que me ha tenido enganchado de cabo a rabo. Como ya sabéis, suelo remarcar que los diferentes apartados de un videojuego no pueden ser analizados por separado. Brutal Legend no destaca demasiado en sus gráficos, ni en la profundidad de cada uno de los géneros que toca, ya que la estrategia que nos plantea no radica mayor dificultad que la que nos podría ofrecer la saga Overlord, por citar alguna, mientras que la variedad de movimientos de nuestro protagonista no es tampoco demasiado extensa dados los juegos de mamporros que vemos hoy en día. Pero una vez que estamos inmersos en materia, unos diálogos hilarantes, el enorme carisma de los personajes y por supuesto, la ambientación general que constantemente reafirmo hacen que cada sesión de juego provoque un buen puñado de risas y buen rollo que por desgracia se está perdiendo en el sector.

“A mí, soldados del glam!”

Gran parte de esta atmósfera la consiguen los personajes al estar interpretados por gente como la que ahí arriba menciono, a los que se suman otros tantos profesionales como Tim Curry, Kyle Gass (El compañero de Jack Black en su grupo Tenacious D) o la diva del heavy Lita Ford. En el doblaje del juego al castellano, la única voz reseñable es la del protagonista del título, interpretado por el mismísimo Santiago Segura, quien realiza una labor nada desdeñable, pero que no alcanza ni mucho menos la de los dobladores originales, y más cuando todos tienen unos papeles tan personales e intransferibles haciendo de ellos mismos o poniendo gran parte de su personalidad en la mayoría de los casos.

“El metal produce  tortícolis”

La duración del juego peca quizás de ser un poco corta, desaprovechando el enorme entorno de juego que podremos recorrer a libertad en todo momento, llevándome unas 11 horas el completarlo con el 90% del juego desbloqueado, pues existen decenas de elementos a encontrar por los escenarios en forma de bocetos, nuevos ataques y mejoras para el prota o canciones. Y es que es en este último punto donde vemos el mayor aliciente de todos, poder desbloquear las 107 canciones de 75 grupos distintos que dispone el juego para poder ponerlas en todo momento mientras vamos de un lado a otro del mapeado en nuestro vehículo. Hablamos de gente como Scorpions, Motorhead, Manowar o Judas Priest, con concesiones a gente más moderna como Marilyn Manson o Rob Zombie, o incluso de ese himno reciente para dedos inquietos que es el Through the fire and flames de los DragonForce. Hay metal para todos.

En definitiva, un juego que no aboga por intentar convencer a todo el mundo de sus virtudes. El público que se sienta atraído por lo que ofrece encontrará un soplo de aire fresco en el catálogo de esta nextgen. El que no, que se compre el último fps que ha salido y nada, a pegar tiros y a escuchar a El canto del loco, con todos mis respetos al señor Dani Martín.

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11 comentarios

  1. “Vamos, no me jodas, donde se ponga Kickstart my heart que se quite lo demás.”

    En esta frase hay tanta verdad que no suelto sino un enorme y sonoro “fuck yeah!” de afirmación. A ver si cato el juego de marras, que no cataba algo así desde el Motörhead de Amiga, por lo menos :P

    • Exactamente, e9 preciso samobres como nos colocar no mercado. Diferentes nichos requerem diferentes tipos de promoe7e3o e comunicae7e3o. Se o nosso mercado alvo se3o as bandas ou os surfistas, ne3o tem interesse publicitar a marca num evento de skate, por exemplo. A forma como comunicamos com os clientes tambe9m tem de ser alterada consoante o pfablico alvo.

  2. @psichoboy Así de memorieta me acuerdo de otros jueguecillos que abordan cosas parecidas, como el Revolution X en donde salía Aerosmith, el Kiss Psycho Circus o si me apuras, aquella aventura rara de Queen, el The Eye. Y ahora que tocas la campanita, estaría simpático hacer un listado de juegos que utilicen a grupos y artistas como gancho.

    @JakCore Pues a medida que juegas va variando el género. La primera hora y media o así son misiones de hack and slash con el sandbox de fondo para poder alternar las misiones con varios minijuegos e historias. Progresivamente te va metiendo el tema de la estrategia en tiempo real, donde sigues manteniendo a tu monigote y puedes dar tortas pero además puedes dar órdenes a tropas, crearlas y capturar objetivos. Eso sí, te tiene que gustar la ambientación, si no, naranjas.

  3. Si, los he tenido en cuenta, almenos el Revolution X… pero claro, este era a lo Lethal Enforcers y he relacionado antes el Motörhead de Amiga que ese juego. El de Kiss… ¿eso para qué plataforma salió? Recuerdo el cómic del disco, pero no el videojuego. De los aorísticos Journey creo que hace almenos un par de siglos salió un matamarcianos, y así a botepronto no se me ocurren muchos más a parte de los mencionados. Bueno, estaba el de El Anillo de los Nibelungos, que todo el mundo sabe que Wagner rockeaba como el infierno. Luego recuerdo uno de baloncesto callejero protagonizado por raperos en super nintendo, el de lucha libre también protagonizado por raperos (no recuerdo nombres y me da pereza buscarlos), y como no, el Moonwalker de Michael Jackson, que sigo sin pillarle el tranquillo, por cierto.

    Estoy seguro que si me pongo a indagar, saco alguno. Porque creo que ya sólo en super nintendo, entre juegos protagonizados por marcas de refrescos, personajes de series y demás, alguno habría con bandas como protagonistas.

  4. He recordado otros pocos mientras papeaba, como el Quest for fame, ese ancestro de los actuales juegos musicales que tenía como periférico una púa y que tenía temas de Aerosmith, los plataformas de los Blues brothers, una aventura nada menos que de Frankie goes to Hollywood, los Def Jam en los que salen raperos como Snoop Dog, Dr.Dre y demás gente, pero sobre todo y viniendo a cuento, un juego que tenía borrado de mi memoria porque en su momento no lo asociaba con el grupo: El Crue Ball, un pinball con temas de los Motley:

    Los pelos como escarpias cuando suena el Dr. Feelgood del chip de sonido de la Megadrive! :-D

  5. @ Jackcore

    La Demo da una imagen falsa de Brütal Legend. Al poco tiempo de juego empiezan a introducirse estos elementos de estrategia y sandbox.

    Estoy de acuerdo mas o menos en todo lo que comenta ElRoSSo en su análisis: creo que mucha gente esperaba otra cosa de Brütal Legend y se ha llevado un chasco cuando ha salido el juego, pero ojalá tuvieramos más propuestas como ésta y menos FPS y Hack & Slash clónicos

  6. Si contamos el plataforma de los Blues Brothers, hay que mentar al Wayne’s World. Chusco como el solo, pero es que las películas eran divertidísimas y un homenaje al ruacanrol de verdá. Y como no, el Rock’n Roll Racing, viciacos en casa de mis amigos mientras íbamos tarareando las melodías sin distinguir la mayoría de las canciones. Te daría para un artículo la mar de apañado, ¿no?

  7. Yo no se que les pasa a las demos de 360, que a todas las que he jugado me han causado una impresion malisima. Sin embargo este juego es buenisimo, tambien que ami me flipa este tipo de musica, pero me agrada decir que no es el tipico juego de coje-mata-mata. Tiene estrategia, es divertido, una historia genial, tiene palos y sangre apiñon, lenguaje soez y si te gusta el heavy, este es tu juego. El precio ha rebajado brutalmente, de los 60€ que costo en su principio a 25€ en tiendas game (Original) y a 15 de segunda mano… Y NO SE PARECE ANINGUN OTRO JUEGO AL QUE YO HAYA JUGADO ANTES.

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