Escudriñando Sonic & Sega All-Stars Racing

Soy seguero declarado, y como casi todos los que lo son, tal afinidad es más fruto de la nostalgia por tiempos pasados que por lo que gestan en la actualidad, que no esta nada mal, todo sea dicho. Es por ello que al igual que con Sega Superstars Tenis, quería darle un tiento al nuevo party game de la compañía sin ningún tipo de prejuicio y con ganas de echarme unas partidas a algo fresquito, que las expectativas las carga el diablo, habiéndome encontrado al final bastante más que lo que esperaba en un principio. ¿Un clon de Mario Kart? Hasta las trancas, pero ni mucho menos inferior.

A mí los jueguecitos estos de carreras frenéticas me la traen bastante floja, siendo su razón de ser el disfrute conjunto de varios jugadores para divertirse en grupo y sacar lo peor de cada uno en un desenfreno competitivo. No digo que haya usuarios fetichistas del trazado perfecto que disfruten en la soledad de sus dormitorios intentando superar sus propias marcas personales, pero la gran mayoría de la población busca otras cosas más mundanas cuando se hace con un juego de estas características.

Está muy claro que Mario Kart es el que ha sentado cátedra en el subgénero de los “juegos de Karts de coña”, y no pocos oportunistas han sacado sus propias visiones del concepto, aunque si hay que remontarse a una referencia anterior, está más que claro que lo que presenciamos es una versión pasada de rosca de los autos locos de Hanna-Barbera. Así a ojo recuerdo títulos como el de los personajes de Konami (Konami Krazy Racers), iconos de Disney (Magical Racing Tour) o los personajes animados de la Warner Bros (Looney Tunes Racing), existiendo cosas de estas a patadas.

“Un mono con maracas al son del Samba de Janeiro, Kafkiano extremo”

Sega tuvo varios acercamientos al planteamiento con Sonic Drift para Game Gear, que incluso tuvo una secuela, pero es Sonic R el que recordamos todos mejor especialmente por aquella banda sonora Eurodance que te ponían en el Game 40 y que guardabas como oro en paño en una cinta de cassette. Por tanto, no es de extrañar que teniendo un planteamiento base más que testeado que suele funcionar, unos personajes carismáticos y un factor nostalgia tan goloso, haya salido tan apañada la cosa.

Y es que esa nostalgia ha sido la que me ha movido mientras me fundía las escasas cinco horas que te duran los diferentes campeonatos para el modo individual y los 60 retos sueltos que se plantean. Por supuesto, se puede invertir más tiempo haciendo records en todos los circuitos o pasándose el juego en el modo de dificultad más elevado, pero mi intención no era otra que superar las pruebas para que me dieran puntos con los que comprar extras en la tienda. Y no he parado hasta poder echarme unas carreras con Alex Kidd en su añeja motillo colorada, los ladrones del Bonanza Bros en un coche de mafiosos o la navecilla del Fantasy Zone, por citar los que más me han llegado. Eso sí, ¿qué mierda hace Sonic conduciendo un coche? La edad no perdona, y me refiero a la de los creativos de la compañía.

“Epilepsia sin fronteras”

Aquí no se engaña a nadie. Esto es un clon como un castillo en lo que al concepto y menesteres jugables se refiere. Que si ítems en forma de bombas y escuditos, estética tirando hacia lo infantilón para hacerse un hueco entre los jovenzuelos, campeonatos en bloques de tres o cuatro carreras y extras desbloqueables que se compran con puntos adquiridos a medida que superamos las pruebas. Si hay algo digno de reseñar en el campo de las novedades es un curioso sistema para accionar el “nitro”, que nos dará unos segundos de velocidad extra si derrapamos el suficiente tiempo de forma continuada o realizamos un salto con florituras en el aire. Sinceramente, me atrae mucho más el carisma de los personajes de Sega y el buen rollo que se desprende de su plantel que individuos tan insulsos como un champiñón con chaleco o versiones en pañales o maléficas de Mario y Luigi. Vale, Donkey Kong se salva, pero porque es un gorila con corbata.

“La moto se la compró con la paga que le daba su madre”

Y poco más, pues tras esas cinco o seis horas sorprendiéndonos con el material que vamos descubriendo, solo nos resta echarnos las carreritas de rigor con los colegas ya sea cara a cara o en el correspondiente modo online de cada plataforma, lo cual será suficiente atractivo para el que le gusten estas cosas, que el dará todo el uso que el cuerpo le aguante.

Recomendado para esas mamás que buscan juegos infantiles en la PS3 de su hijo o como una gran alternativa de alquiler de fin de semana, que con tanta agua que está cayendo es lo mejor que puede hacer uno un domingo por la tarde.

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2 comentarios

  1. Yo estaba bastante interesado en hacerme con una copia del juego.
    De hecho, no la he adquirido todavía porque parece que cada vez fabrican las consolas de peor calidad, y tengo a mi PS3 muerta en combate.
    Aunque reconozco que me tira mucho el factor nostalgia, pues los Sonic Drift me encantaron, y soy un fan confeso de SEGA, y muy especialmente del erizo azul.
    Aunque si el juego principal dura apenas 5-6 horas, quizá pueda esperar a que lo rebajen después de todo, porque acabarselo en una tarde es una faena.

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