Tebeos que darían para buenos juegos

El noveno arte va más allá de tíos en mallas y personajes andróginos con poderes sobrenaturales. Servidor es un ferviente consumidor de tebeos desde su más tierna infancia, por lo que el presente artículo tiene doble función: mencionar unos cuantos cómics que conforman la plantilla titular de referenes durante mi adolescencia y mostrar unas cuantas fuentes que bien podrían servir como base para desarrollar unos videojuegos la mar de apañados.

Predicador

La línea Vértigo de DC Cómics nació como la vertiente “para adultos” de la editorial, con historias que se alejaban de la tónica habitual de tipos superpoderosos en pos del lucimiento de autores (Moore, Ellis, Morrison y cía) que lo utilizaron como zona de pruebas para parir algunas de sus mejores obras. Los dos buques insignia en los 90 fueron el sobrevalorado Sandman de Neil Gaiman y esta apocalíptica road movie de Garth Ennis.

El reverendo Jesse Custer es un humilde predicador en Amyville, un pueblucho de la América profunda, que así porque sí se le mete en el cuerpo una criatura celestial fruto de la unión entre un ángel y un demonio. El mismísimo Dios todopoderoso se acojona ante lo sucedido y decide abandonar su trono en los cielos desterrándose a sí mismo al mundo. Jesse, un tipo duro de esos que fuma Marllboro y se mete a pares los On the Rocks decide rendir cuentas con el de arriba por abandonar su creación a su suerte, y decide recorrer los Estados unidos para rendir cuentas con él por cagueta. En su recorrido le acompaña su exnovia y un vampiro irlandés que le gusta más un cubata que a un tonto un lápiz. Y poco más.

Tarantinera en cuanto a los golpes de efecto y tramas que no llevan a ninguna parte, Predicador es algo así como una lectura de váter para adultos, algo así como leer El Jueves: Te ríes con las borricadas, pero tampoco te emociona, lo cual es más que suficiente para servir de plantilla para un beat em up de camorra pura y dura. A lo largo de los 66 números de los que consta la obra el párroco se desfoga con todo el que pilla, sucediéndose las peleas en bares de carretera y las escaramuzas con otros tantos desviaos que se le cruzan por el camino. El carisma de los personajes, unido a una violencia gutural con punti sobrenatural podrían dar como resultado un “avanza y machaca” con el suficiente atractivo argumental para estos menesteres. Y no tanto Scott Pilgrim y su puta madre, que la gente se flipa con tanto pixel y meta-referencia insertada con calzador.

El Incal

Cualquiera que vea una entrevista a Alejandro Jodorowski se da cuenta de que este señor, o bien es un puto genio, o está como una regadera y nos está engañando a todos. El guionista, pensador y psicomago (ole sus huevos morenos) creó junto al totémico dibujante Moebius la mayor space ópera que ha parido el mundo de la historieta. Los más pequeñuelos no recordarán esos tebeos de la línea Metal Hurlant que intercalaban tetas y alta tecnología, y que iban cogidos de la mano del movimiento tecnovisual ochoentero rollo Vívora, ‘Eavy Metal y todas esas cosas chulas que ya solo se recuerdan por los dibujos de Luis Royo.

John Difool es un policía putero en un universo cyberpunk que se ve envuelto en una aventura de proporciones cósmicas y tecno-trascendentales que ya quisiera Sephirot para sus tejemanejes. El vacío, el huevo de la vida o el Tecnopapa son algunos de los sugerentes nombres que hacen tener una idea de las miras que intenta abarcar esta obra. Dada la progresión argumental entre la insignificancia de un don nadie y su aventura por intentar salvar a la humanidad, tendríamos como resultado un RPG de los que ya no se hacen. Vale que choca un poco mezclar un desarrollo pajillero como es el de los juegos de rol del país del sol naciente con la suntuosidad cdel ómic europeo, pero qué puñetas, aquí hemos venido a pasarlo bien.

Dylan Dog

Cuando uno piensa en tebeos italianos, irremediablemente se te viene a la cabeza Milo Manara, tetas y culos por doquier. Aun así, algunos casos aislados como este hacen que uno no haga ascos a anda y abra su mente hacia campos que en un principio podrían parecer yermos. Dylan Dog es un investigador de lo paranormal algo gambitero que resuelve misterios al más puro estilo Scooby Doo ayudado por su ayudante Groucho Marx. Sí, el mismo que viste y calza, solo que como si de un elseworld cualquiera se tratase, tras su paso por el mundo del cine decidió seguir su carrera como investigador privado.

El caso es que las historias autoconclusivas de Dylan Dog son perfectamente imaginables como un survival horror con todas las de la ley. Dylan, además de un tipo muy listo bastante cercano al perfil de Sherlock Holmes en cuanto a prepotencia basada en una impensable capacidad deductiva, es un personaje interesantísimo que toca el clarinete para relajarse, se cepilla a una atractiva señorita en cada aventura y tiene una lengua afilada más allá de quitar hierro a cualquier asunto paranormal, lo cual ya hace que supere a Snakes, Reidfields y demás peones de chichinabo totalmente desdibujados. Me santiguo.

Para los más listos de la sala, mencionar que ya existe por ahí un videojuego que lo tiene por protagonista para ordenadores de ocho bits, pero la cosa no quedaba más que en una aventurilla arcade simplona que por obvias razones ha caído en el olvido.

Akira

Palabras mayores. Otomo sí que es un buen mangaka de los que ya no hay, cuando los tebeos que le molaban a la gente estaban realizados por Shirow, Katsura y esos artistazos que hicieron que el manga tuviera calado universal y “adulto” (comillísimas ahí, ojo). No como ahora, con tanta gotita en la frente y tanto fanservice facilón, que no es más que una tendencia al servicio del culto a la paja que practica el japonés medio desde hace décadas y cuyos hábitos han trascendido globalmente.

En este caso, me permito el lujo de evitar una sinopsis argumental al haber visualizado todos al menos el anime basado en la obra original, que adquirimos a mediados de la década pasada en un pack junto a Ninja Scroll en los kioscos. El problema de conocer la historia tan solo por su vertiente animada es que se pierden dos tercios del desarrollo completo, ya que tras el bombazo en el que neo Tokio se va a hacer puñetas al final de la película se cuenta mucho más en una ciudad devastada donde las distintas bandas se pelean por subsistir, lo cual sería un ideal planteamiento para realizar un majestuoso sandbox con gran protagonismo de combates motorizados.

Como el icono cultural que es Akira, me extraña que tan solo haya parido la industria un juego de pinball y algunas máquinas de pachinko basadas en él, lo cual podría tener cierto sentido por el hecho de que el incomprensible juego este de las bolitas es el equivalente patrio a la petanca o el dominó. ¿Se imaginan un PC-Mus con el trasfondo de yo que sé, El capitán trueno? Costumbrismo digital.

Transmetropolitan

Finiquito este batiburrillo con la obra que más me repercutió aún cuando los temas tratados me resultaban a priori poco atractivos. También perteneciente a la línea Vértigo (Aunque nacida bajo el difunto sello Helix), las andanzas del reportero gonzo Spider Jerusalem son una representación agorera del futuro tecnológico, así como una atinadísima crítica a la clase política. Warren Ellis es un brillante y cabroncete escritor cuyo historial literario deja patidifuso al que se interesa por él, siendo por ejemplo el creador de The Authority, que redefinió el género de los superhéroes hacia esos patrones cuasi cinematográficos que Joe Quesada y compañía llevan usando en Marvel desde que éste tomara el mando a mediados de los 2000.

Cyberpunk extremo es lo que define a la serie. Dispensadores de comida adictos a drogas de diseño, una ciudad donde se crea una nueva religión cada minuto y una sociedad desfigurada y manipulada por gobiernos corruptos que hacen temblar al futurólogo más tremendista. Una obra que se sustenta en unos diálogos que aún haciendo una década que comencé a leer, sigo recordando por su brillantez e irreverencia. Frases como “No te puedes fiar de algo que sangra cinco días y no se muere” son más que definitorias.

Un tebeo de este calibre no podría desarrollarse si no fuera como una aventura gráfica. Pocos personajes me han calado tan hondo como Spider Jerusalem y sus dos ayudantes. Personajes que si fueran plasmados en otro medio serían poco menos que iconos mediáticos de esos que te hacen ponerte un poster suyo en el dormitorio o comprarte una chapa para poner en tu riñonera.

Veremos si el cine no se adelanta, pero dada la vaciedad craneal de los productores de Hollywood, prefiero que no sea así por su propensión a desgraciar grandes personajes e historias de otros medios. Al menos la industria del videojuego sigue siendo un medio floreciente por mucho que el graphicwhorismo y la casualización empañen estos últimos años. Hay que tener fe.

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7 comentarios

  1. Lo cierto es que sobre Akira hubo al menos dos video-juegos más aparte del pinball. Uno fue una especie de visual-novel (o aventura de texto manejada por menús) para la Nintendo sobre la que no puedo opinar al no saber japonés. El otro fue un juego de motos de scroll horizontal hecho en occidente para Amiga (y CD32) sobre el que sí puedo juzgar: era un horror XDDD

  2. Es cierto, el Akira de Amiga, que lo poco que he visto de él siempre me ha recordado al Breakthru, un juego que tenía en el Spectrum. Lo de las visual novels directamente lo desconocía, pero meterse en esos berenjenales de historias de texto en chinorri ya supera cualquier cota de cordura. Gracias por el apunte, compañero.

  3. ElRoSSo de caballeros mugen? el mismo del foro de heroquest? tio, te encuentro por todos lados en la red, como se nota que tenemos aficiones comunes. Soy el que estaba haciendo Dante de Cerbero para caballerosmugen. No se si te acordarás de kalangüeb, saintryu y compañía xD. Andaba yo buscando cosas sobre hobby consolas antiguas y di con tu blog. Parece muy bueno tu blog y sobre esta entrada en particular pues decir que El Incal es un cómic que llevo queriendo comprarme de hace tiempo junto con la colección del predicador.

    Un saludo

    • Buah, macho, de Caballeros Mugen ya hace un buen puñado de años :-). Dados los lugares que pateamos sí, tenemos intereses bastante afines, amén de otros campos por los que he olisqueado durante estos años. Se agradece el saludo de gente de la vieja guardia, así como el hecho de que te guste el blog.

      Hazte con el Incal. La edición que hay ahora en la calle está recoloreada y pierde un poco del carisma del original, pero así resumiendo es la mejor obra de ciencia ficción que se ha hecho en viñetas. Del tirón.

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